JUEVES, 7 DE ABRIL DE 2016
México: Infierno fiscal (I)

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
<0%
Entre 0% y 1%
>1%



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


Más artículos...
Luis Pazos
• Escasez de medicinas en hospitales públicos

Arturo Damm
• El PIB: monto y composición

Ricardo Valenzuela
• El nuevo bufón de América Latina

Arturo Damm
• PIB, cifra definitiva

Isaac Katz
• Viejos pobres (II)

Arturo Damm
• Antineoliberalismo, ¿la solución?

Víctor Hugo Becerra
• No es feminicidio, es falta de Estado de Derecho


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“Mi intención no es hablar de los paraísos fiscales, sino de sus antítesis: los infiernos fiscales, como el que padecemos en México, consecuencia, para empezar, del engendro tributario con el que se cobran los impuestos en nuestro país.”


Consecuencia del escándalo que ocasionaron los “Panamá Papers” se han vuelto a discutir, en algunos casos a cuestionar, y en otros inclusive a condenar, los paraísos fiscales, que se encuentran en países en los cuales los gobiernos aplican regímenes tributarios favorables (pocos o nulos impuestos), y estricto respeto al secreto bancario, para personas morales y/o físicas no residentes, dispuestas a domiciliarse en el país en cuestión, para beneficiarse de tan paradisíacas condiciones tributarias.

Mi intención no es hablar de los paraísos fiscales, sino de sus antítesis: los infiernos fiscales, como el que padecemos en México (y ésta es la palabra correcta: padecemos), consecuencia, para empezar, del engendro tributario con el que se cobran los impuestos en nuestro país (y, nuevamente, ésta es la palabra correcta: engendro). El sistema tributario mexicano se fue deformando a lo largo de las décadas partiendo de la siguiente convicción, que expreso a manera de pregunta: ¿por qué hacer las cosas fáciles si se pueden hacer difíciles? ¿Por qué, si se puede construir un infierno tributario, construir un paraíso, que beneficie a contribuyentes (menos impuestos) y al gobierno (más recaudación)? Este doble beneficio (menos impuestos para los contribuyentes y más recaudación para el gobierno), ¿es posible? A primera vista parece que no (¿menos impuestos igual a más recaudación?), pero hagamos cuentas.

En 2015, a nivel federal, se cobraron (contando por separado cada uno de los Impuestos Especiales sobre Producción y Servicios) 21 impuestos distintos y se recaudaron 2.4 millones de millones de pesos. En ese mismo año las compras de las familias (consumo privado), más las compras de las empresas (formación bruta de capital fijo), más las compras de los extranjeros (exportaciones) sumaron 23 millones de millones de pesos, de tal manera que, con uno solo impuesto a la compra de bienes y servicios del 15 por ciento, incluido todo y sin evasión, se hubieran recaudado 3.5 millones de millones de pesos, 45.8 por ciento más de lo que se recaudó. ¡Con un solo impuesto del 15 por ciento!

Continuará.

• Reforma fiscal • Política fiscal • Impuestos

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus