MARTES, 16 DE MAYO DE 2006
Atenco: Saldos de la batalla

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“Los abusos deben ser castigados, porque de otra manera se perdería la legitimidad de la acción policíaca, pero también hay que ejercer un sano sentido crítico ante algunas de las acusaciones.”


El grupo de activistas de San Salvador Atenco encabezado por Ignacio del Valle había venido buscado desde hace tiempo una confrontación con las autoridades que le diera nuevamente la relevancia perdida a cuatro años del conflicto sobre el aeropuerto de Texcoco. En los primeros meses de este 2006 Ignacio del Valle y sus macheteros secuestraron en dos ocasiones a funcionarios del Estado de México. En una ocasión, de hecho, los amarraron con petardos cuyas mechas prendían y apagaban para amenazarlos.

 

La disputa entre el gobierno municipal perredista de Texcoco con un grupo de vendedores ambulantes que estaban siendo reubicados fuera del mercado Belisario Domínguez fue una nueva oportunidad para generar un gran conflicto. Los macheteros de Del Valle, que se han convertido en una suerte de ejército de alquiler para causas radicales, les dieron una paliza a los policías municipales de Texcoco, los cuales pidieron ayuda de la policía estatal. El grupo se replegó a su territorio de Atenco, donde tomó el centro del pueblo y bloqueó la carretera Texcoco-Lechería. Sabía que había logrado el objetivo de provocar una batalla que lo colocara nuevamente en el centro de los medios de comunicación.

 

Las policías federal y estatal tuvieron que batallar el 3 y el 4 de mayo para recuperar el control de Atenco. En el operativo, en especial el segundo día, claramente se registraron abusos por parte de las fuerzas del orden. Estos abusos deben ser castigados, porque de otra manera se perdería la legitimidad de la acción policíaca, pero también hay que ejercer un sano sentido crítico ante algunas de las acusaciones. Hay varias denuncias ante los medios de comunicación por abusos sexuales y violaciones a las mujeres detenidas, pero hasta el momento de escribir este artículo ninguna de las mujeres ha presentado querella formal ante la Procuraduría del Estado de México ni ninguna aceptó un examen pericial con una doctora legista.

 

El subcomandante Marcos, quien había visto declinar su estrella mediática en los últimos meses, ha aprovechado también el zafarrancho de Atenco para posicionarse nuevamente ante las cámaras de televisión. Por lo pronto, el ahora autodenominado delegado Cero ha cancelado su fallida gira política por el país conocida como la “otra campaña” con el fin de permanecer en el Distrito Federal para apoyar la lucha por la liberación de los detenidos de San Salvador Atenco.

 

Las implicaciones políticas de los hechos del 3 y el 4 de mayo pueden ser importantes. Estamos inmersos, después de todo, en un año electoral. El 11 y el 12 de mayo los grupos radicales que se han unido a este movimiento, desde el CGH hasta el EZLN pasando por los Panchos Villas, programaron una serie de bloqueos a lo largo y lo ancho de la ciudad de México. El propósito era asfixiar la urbe bloqueando todos sus accesos y salidas.

 

El gobernador del Estado de México, Peña Nieto, sin embargo, afirma que independientemente de las presiones políticas que pueda sufrir, él entiende que su responsabilidad fundamental es aplicar la ley. Y si bien prometió que se investigarían y castigarían los abusos que pudiera haber cometido la policía en el operativo de San Salvador Atenco, reiteró su compromiso de usar la fuerza pública en los casos en que grupos de activistas secuestren a funcionarios o bloqueen carreteras para promover sus causas.


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