VIERNES, 19 DE MAYO DE 2006
Camino Real

¿Ud. cree que desde el poder civil se les debe decir a los ciudadanos qué es y qué no es moralmente aceptable y permitido a través de una "constitución moral"?
No
No sé



“Quien emprende no depende.”
Pablo Arosemena

Edgar Piña







“Hoy en día, en la plenitud del gobierno de Eduardo Bours, las noticias dan cuenta de su decisión de gestionar la desaparición de las vergonzantes casetas de cobro o de robo, como usted guste entenderlas”


La voz “camino” y su adjetivo “real”, son una herencia de España, donde hasta la fecha, continúan teniendo reyes, aunque lo sean solo como un lujo, no una forma de gobierno.

 

La palabra camino se  define como una vía para transitar y si es real entonces denota la idea de que es por donde viaja el rey. También se dice que un camino es real si fue construido y financiado por el Estado.

 

En México hemos tenido reyes. Recordamos a los aztecas, los tarascos, los mayas, los olmecas. También tuvimos emperadores, efímeros pero los tuvimos, como Iturbide y Maximiliano.

 

El hecho es que con reyes o sin ellos, en nuestro país hemos tenido caminos reales, y solía haber muchos en siglos pasados que eran no necesariamente aquellos por donde pasaba el rey o el virrey, sino simplemente caminos en buenas condiciones que unían dos poblaciones de importancia como por ejemplo ciudad de México y Veracruz o ciudad de México y Guanajuato.

 

Desde hace aproximadamente unos 16 años en Sonora tenemos nuestro propio camino real, es decir la famosa carretera de cuatro carriles. Ésta es el camino real del siglo XXI, no porque por ella transite el rey sino porque el peaje que se paga va dar a la corte real, es decir, una burocracia voraz que se traga verdaderas carretonadas de dinero sin preocuparse en lo más mínimo por regresar la más mínima parte en un buen mantenimiento o en mejoras que le den seguridad y funcionalidad.

 

Hay que ver las filas interminables de paisanos el fin de año. Los innumerables camiones de carga que mueven las mercancías y cuyos costos incrementados se reflejan en los precios de nuestros consumos. También hay que ver el constante flujo de visitantes fin-semaneros a la Arizona que disfrutan al máximo verdaderos maratones de compras en los malls.

 

Cuando usted va de sur a norte recibe al cruzar la frontera el impacto reconfortante, positivo, optimista de que se podría vivir mejor, si  dispusiéramos de un sistema político y económico regido por instituciones sólidas, por leyes que se respetan, por políticos decentes. Al abandonar la cuatro carriles y tomar la Interestatal 19 de Nogales hacia el norte de Arizona, el viajero tiene la oportunidad de caer en la inevitable comparación. La odiosa comparación, mucha más odiosa, mientras más adoras el estado de cosas en nuestro país.

 

Comparas la tersura del pavimento, la amplitud de los carriles, la disponibilidad correcta de señalamientos, la forma ordenada de manejar de todos los usuarios, incluyendo aquí a los mexicanos que antes eran barbajanes del camino y que ahora son respetuosos usuarios de una vía rápida en territorio extranjero.

 

Pero sobre todo te percatas de algo muy importante: transitas libremente y sin pagar un solo penny. ¡Ah¡ tampoco ves los odiosos anuncios de los políticos diciéndote que están trabajando por ti  y que están haciendo todo lo posible porque seas un ciudadano de primera en un mundo de primera.

 

En sentido contrario, es decir de norte a sur, ya cuando vienes de regreso, cuando cruzas la frontera hacia nuestra realidad, la de los caminos estrechos, maltrechos  y contrahechos; la de los conductores irrespetuosos, infractores consuetudinarios de la ley y de las reglas de cortesía; la de los vigilantes corruptos, maliciosos, cínicos y prepotentes - hay excepciones, claro-; cuando cruzas ciudades y pueblos llenos de topes, baches, obras en (eterno) proceso, peatones suicidas o ignorantes –yo no se qué serán más si suicidas o ignorantes-, en fin cuando tu México lindo y querido te golpea la cara, la conciencia y la suspensión del automóvil, es que estás de vuelta en la cuatro carriles.

 

En los tres quinquenios que tiene la cuatro carriles funcionando, los fabulosos productos de su explotación han tenido oscuros destinos y hubo si mal no recordamos un período en el que hasta deudas acumuló, aunque a usted le cueste trabajo creerlo.

 

Es indignante que en tu propio país, en época de paz y estabilidad política, alguien nada más por cobrarte una onerosa cuota de una camino que ya está pagado hace muchísimos años, te ponga una lanza impidiéndote el paso hasta en tanto no te caigas con tu bonche de pesos que ahora sí sabes a donde va a parar.

 

Hoy en día, en la plenitud del gobierno de Eduardo Bours, las noticias dan cuenta de su decisión de gestionar la desaparición de las vergonzantes casetas de cobro o de robo, como usted guste entenderlas. En esta columna hacemos votos porque perdure y fructifique esta acción digna ante el atraco.

 


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