MIÉRCOLES, 9 DE AGOSTO DE 2017
El vaquero libertario y la filosofía del Tao

De llegar a una renegociación del TLC, ¿usted cree que el resultado será un comercio internacional más libre?
No



“¿Cuál es (debe ser) el resultado de la competencia, sobre todo en el mundo de la economía? La desaparición del incompetente.”
Félix de Jesús

Ricardo Valenzuela









“Lo mejor que pueden hacer los gobiernos, es permanecer al mínimo en su tamaño y practicar inacción, porque de esa forma permite al individuo florecer y alcanzar su felicidad.”


El paisaje del rancho al iniciarse la noche era espectacular. Había un poco de bruma entre los bosques de cedros a las orillas de los riachuelos, que como magia los teñía de un color casi azul. Las sierras que formaban el valle donde se ubicaba el rancho, emergían como imponentes creaturas bajo el reflejo de la luna. El ganado bramando ya se reunía en sus echaderos preparándose para la noche, y se escuchaban los aullidos de lobos nocturnos. Vallien le dice al hacendado; don Julián, su rancho es realmente un paraíso de belleza difícil de describir. El hacendado sonriendo le revira, pues ¿qué te parece si lo convertimos en un verdadero paraíso de libertad?

De repente don Julián pregunta ¿de dónde vienen todas tus ideas de libertad e individualidad? El vaquero responde; yo pienso que es algo con lo que yo nací, pues desde que tengo uso de razón, siempre he luchado por ser libre. Cuando estaba en la escuela y que me sentía atrapado, uno de mis maestros, inclusive antes de involucrarme en las ideas de Locke, me abrió la puerta de la filosofía del Tao y, en especial, a los pensamientos de Lao Tse y desde las primeras líneas que leí, me hechizaron:

Quien se alza de puntillas. No se yergue firmemente.
Quien se apresura no llega lejos
Quien intenta brillar, opaca su propia luz
Quien se define a sí mismo. No puede saber quién es
Quien ejerce poder sobre otros, no tiene poder sobre sí mismo
Quien se aferra a su trabajo, no creará nada duradero
Si quieres armonizar con dios, haz tu tarea y luego suéltala

“El gran Sendero es simple,
pero la gente prefiere las sendas secundarias y cortas.
Vigila el instante en que se pierde la armonía.
Permanece centrado en el Tao (camino).

Cuando los ricos negociantes prosperan
mientras los agricultores se arruinan;
cuando los gobernantes dilapidan
en armas en vez de en salud;
cuando la clase alta es extravagante e irresponsable
mientras los pobres no tienen a dónde ir;
todo ello es latrocinio y caos.
No es permanecer en el Tao”

“Si un país es gobernado con tolerancia,
la gente vive confortablemente y es honesta.
Si un país es gobernado con represión
la gente se deprime y es ladina.

Cuando el afán de poder toma el mando,
cuanto más altos los ideales, más bajos los resultados.
Trata de hacer feliz a la gente
y estarás poniendo los cimientos de la miseria.
Trata de hacer moral a la gente
y estarás poniendo los cimientos del vicio.

Así, el Maestro se contenta
con servir de ejemplo
sin imponer su voluntad.
Señala, pero no horada.
Es recto, pero flexible.
Radiante, pero con la mirada calma.”

Luego de cabalgar durante toda la tarde, llegaban al rancho cuando el frío ya se hacía sentir, y los vaqueros se arremolinaban alrededor de una gran fogata para iniciar la ronda de sus historias. De inmediato uno de los caballerangos se aproxima para hacerse cargo de los caballos. Don Julián le dice, dales una buena sobada en el lomo y en las patas, luego una cepillada y media paca de alfaba, ¿bueno Pedro? Responde el vaquero, seguro don Julián, también los voy a bañar con agua tibia. Bueno Mata Sietes —era el sobrenombre que don Julián le había dado a Vallian— le dice don Julián al vaquero, es hora de la cena. Se encaminan a la casona y minutos después disfrutaban de una cañita de aguardiente, antes de dirigirse al comedor y disfrutar de una cena mexicana.

Desde pequeño había sido un amante de la libertad y como cierto mandato divino, su gran maestro de primaria, al darse cuenta de su tendencia, le regalara su primer libro libertario cuajado de la filosofía de Lao Tzu, líder del Tao, y al leer su primer pensamiento: “Los gobiernos nos imponen más regulaciones que pelos tiene un búfalo, luego se convierten en sangrientos opresores, y hay que temerles más que a los tigres hambrientos y rabiosos. Lo mejor que pueden hacer los gobiernos, es permanecer al mínimo en su tamaño y practicar inacción, porque de esa forma permite al individuo florecer y alcanzar su felicidad. Cualquier intervención del gobierno, que no sea protección, generará confusión y graves disturbios. Mientras más tabús y restricciones artificiales haya en el mundo, habrá también más gente pobre. Mientras se sigan dictando más leyes y regulaciones, habrá más ladrones y asaltantes”.

Afirmaba también. “La peor de las intervenciones de los gobiernos es para robar al pueblo con sus impuestos, o para mandar a sus hijos a la guerra. La gente sufre de hambre porque los ladrones superiores se dedican a colgarnos con impuestos, para luego gastarlos sin control y sin beneficios. Y donde se han estacionado los ejércitos, siempre crecen zarzas y espinas. También, siempre después de la guerra, la gente tiene que sufrir años de carencias y de hambre. La mejor estrategia que la gente debe seguir, es mantener un gobierno simple e inactivo, de esa forma, el mundo se estabiliza solo. Y como afirmara un hombre sabio; yo no tomo acción y los hombres se transforman ellos solos en mejores seres humanos. Yo favorezco la quietud y la gente sola se corrige, yo no tomo acción alguna y la gente se enriquece por sí misma”.

A partir de esos momentos Vallian empezó a devorar todos los libros de filosofía oriental que se derivaran del pensamiento de Lao Tzu. Dos siglos después de Lao Tzu, uno de sus seguidores, Chuang Tzu, inició la construcción del conjunto de ideas de su maestro para darle el primer “respiro de vida” a lo que después se convirtiera en laissez-faire. Un retiro total del gobierno para cincelarlo como un anarquismo individualista. Las ideas, los escritos, y sus discursos se harían famosos en toda China y en algunas regiones se les daba aplicación práctica con excelentes resultados. Tanto que el rey Wei de la provincia de Ch’u, al conocer lo que este ancestral economista promovía, lo invitó a su reino para ofrecerle el puesto de jefe de su ministros. Pero el rechazo de Chuang Tzu a tal oferta, es una de las grandes declaraciones de la historia desnudando lo diabólico del poder del estado, en contraste con la virtud de la gente:

“Mil onzas de oro es una gran recompensa y la oficina de jefe de ministros es, sin lugar a dudas, una posición de gran relevancia. Pero Señor, ¿no ha visto usted el búfalo cuando se prepara para ser sacrificado en la gran capilla real del estado? Ha sido cuidado y bien alimentado durante años, deleitado con ricas pasturas, para que esté listo cuando sea llevado al gran templo, para ser sacrificado. Pero es ahí mismo que, a pesar de que en esos momentos él felizmente cambiaría su lugar con cualquier puerco solitario. ¿Lo podría hacer? Por supuesto que no. Entonces Señor, para no perder tiempo ¡no lo tome mal! Preferiría caminar lentamente en un bajío lleno de lodo, pero a mi gusto y por mi propia decisión, que estar bajo los controles y candados de cualquier jefe de estado. Nunca aceptaré ningún ofrecimiento para el servicio público, porque siempre he querido ser libre para perseguir mis propósitos, y no ser solamente un burócrata oprimido y odiado por la gente”.

Cuando Vallian, a sus doce años de edad, leyera estos pasajes, se convertía a la religión de la libertad. Jamás se podía visualizar que no fuera cabalgando en esas hermosas lomas cubiertas de pastizales, y dejando la rienda suelta para que su caballo escogiera el rumbo. Amaba profundamente esa libertad y haría cualquier cosa para nunca perderla. La mañana siguiente Vallian antes de la salida del sol, se encontraba en el enorme comedor frente a don Julián para ahora gozar de un abundante desayuno estilo español.


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