LUNES, 29 DE MAYO DE 2006
Hablando de mentiras

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“Los 800 mil empleos generados en el Distrito Federal carecen de toda lógica racional y aritmética. Además, el D.F. perdió inversión extranjera y redujo su economía. Ahora es el país quien está perdiendo inversión extranjera.”


En mi colaboración anterior, “Hablando de deudas”, publicada el pasado 24 de abril en este mismo portal (ver http://www.asuntoscapitales.com/articulos/articulos.asp?id=2&ids=2&idss=16&ida=746) mostré –con datos públicos, no argumentos- cómo la política de endeudamiento del Gobierno Federal se ha traducido efectivamente en estabilidad económica, confianza internacional y bienestar para las personas. En contraste, vimos cómo el “buen gobierno” del Distrito Federal en realidad ha endeudado irresponsablemente a la Ciudad de México si consideramos el ambiente de contracción económica y destrucción del empleo formal por el que atraviesa. Así los hechos.

 

A principios de mayo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) reveló, en su informe semanal, la evolución de la actividad económica, el empleo y la inversión por regiones. El informe –disponible en la página de la Secretaría- confirmó los datos que expuse para el Distrito Federal, el cual acumuló un decrecimiento económico de 1.7 por ciento entre 2001 y 2004, al tiempo que todos los demás estados de la República han generado crecimientos importantes. El Distrito Federal resulta que también es la entidad que registra el menor crecimiento en empleos en el sector formal de la economía nacional (0.2%) durante ese mismo periodo. Todavía más: el Distrito Federal presentó, entre 2001 y 2005, la mayor tasa de desempleo entre todas las entidades del país. Los datos que presentó la SHCP provienen del INEGI y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

 

La irreverencia de Hacienda no pudo ser más oportuna. El informe semanal de la dependencia coincidió con el lanzamiento de la campaña publicitaria del Gobierno del D.F. en la que daba a conocer la creación de empleos en la Ciudad: ¡nada más y nada menos que de 800 mil puestos de trabajo formal! Por supuesto, la contra-información de Hacienda puso de cabeza a más de un funcionario del Gobierno del Distrito Federal, quienes inmediatamente descalificaron la metodología del INEGI y tildaron de “mentirosa y mañosa” a la Secretaría (del crecimiento económico negativo del D.F. no dijeron nada porque no hay cómo desmentir ese hecho). Durante la semana siguiente –y con clara intención política-, el Gobierno de la Ciudad desplegó toda una campaña en los medios de comunicación para probar que el Gobierno de Fox no había sido capaz de generar un solo empleo en todo el país, mientras que, sorpresivamente, el Distrito Federal sí creó la fabulosa cantidad de 800 mil nuevos empleos en los últimos cinco años; asunto que por donde más le busquemos no hay manera de comprenderlo.

 

Primero: ¿Cómo es posible que una economía que cae en picada pueda crear empleos? Suponiendo que un remoto caso eso pueda tener algún sentido, resulta entonces que se crearon 800 mil empleos ¡total y absolutamente improductivos!

 

Segundo: De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la creación de empleos, tanto permanentes como eventuales, registrados en el IMSS a nivel nacional de diciembre de 2000 a diciembre de 2005 es de 452,433 empleos. Si en todo el país se crearon menos de un millón de empleos, ¿cómo es posible que el D.F. solito haya generado 800 mil? De plano las cifras no cuadran.

 

Tercero: La misma fuente revela que el D.F. ha creado, para el mismo periodo, 52,987 empleos, de los cuales -47,179 eran empleos permanentes y 100,166 empleos eventuales. De 2000 a 2005 el crecimiento de empleos permanentes en el D.F. resultó negativo en un 2.33%, mientras que los empleos eventuales crecieron un 41%. Lo anterior nos dice que la fuerza del D.F. en materia de generación de trabajo se encuentra en los empleos eventuales, mismos que han sido detonados vía gasto público para proyectos de construcción, de rentabilidad nula en el mejor de los casos.

 

Cuarto: Si aceptamos que en toda la administración foxista no se creó ni un solo empleo en todo el país, como esperan hacernos creer las autoridades del D.F., tendríamos que aceptar también que la única manera de que eso ocurriera es que todos los demás estados perdieron los 800 mil empleos que supuestamente ganó la Ciudad de la Esperanza. Solo así el juego suma cero para todo el país. Con esto tampoco concuerda la realidad.

 

Así pues, la afirmación de que en el D.F. se crearon 800 mil nuevos empleos sólo puede ser explicada por dos hipótesis: O están contando –por medio de algún oscuro criterio- como suyos empleos que se crearon en otros lados del país (que ni así suman tantos), o los que hacen la metodología “válida únicamente para el D.F.” son unos completos ineptos.

 

Ahí no termina el asunto. El informe de Hacienda también habla de Inversión Extranjera Directa (IED). La proporción de ésta que capta el Distrito Federal bajó de 48.0 a 46.6 por ciento de 2000 a 2005. Queda claro que el apetito de los extranjeros por invertir su dinero en la capital ha disminuido. Es posible que algo de lo que pasa ahí no les esté gustando. Y también es posible que no deseen verlo a nivel nacional. Es aquí donde quizá debemos comenzar a preocuparnos todos…

 

Resulta que en el primer trimestre de este año la IED en todo el país se ubicó en 3 mil millones de dólares (mdd), lo que representó una espeluznante caída de 39.2 por ciento respecto a la registrada durante el mismo lapso de 2005 (4,930 mdd). Si bien es cierto que cerca de una tercera parte de la caída en la IED se puede explicar por la compra de Carrefour que realizó Chedraui (521 mdd), también es verdad que todos los componentes de la IED registraron disminuciones a tasa anual, siendo las “nuevas inversiones” el rubro más afectado (se contrajeron a una tasa anual de 71.4 por ciento). Lo más alarmante de todo es que 1) el monto de nuevas inversiones fue el más bajo desde 1990; 2) el nivel de las cuentas entre compañías fue el más pequeño desde 1998, y; 3) el nivel de IED fue el menor desde 1998.

 

Pensando en voz alta… ¿Están los inversionistas temerosos por los posibles resultados electorales? ¿El resultado de los comicios podría ser determinante en cuanto a las condiciones de Inversión Extranjera?

 

Lo cierto es que la considerable reducción en la IED es preocupante, y puede estar reflejando una auténtica incertidumbre de la comunidad internacional por invertir en nuestro país. Sin el apoyo de la inversión extranjera sencillamente no crearemos los empleos que necesitamos, porque no acumularemos suficiente capital.

 

En resumen, estimado lector, los 800 mil empleos generados en el Distrito Federal carecen de toda lógica racional y aritmética. Además de que sólo se crearon unos cuantos puestos de trabajo en la ciudad, se perdió inversión extranjera, se endeudó irresponsablemente a los capitalinos y se contrajo su economía. El problema es que ahora el país entero comienza a perder inversión extranjera.

 

Identifiquemos a aquellos individuos o grupos que hacen de la mentira y la manipulación de datos su “modus operandi”. Castiguemos con nuestro voto a aquellos que, por motivos ideológicos, arriesgan nuestro futuro y descaradamente ofenden a nuestra inteligencia.


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