MIÉRCOLES, 16 DE MAYO DE 2018
El estado profundo ¿Quiénes son? ¿Dónde están? (III)

Según usted, el fin del empresario es...
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“A las personas no se les clasifica por ideologías políticas. La clasificación es por cómo obtienen los satisfactores para sus necesidades. Arrebatando a otros (legal o ilegalmente) o sirviendo a otros (intercambiando bienes, servicios, trabajo).”
Gustavo Villegas

Ricardo Valenzuela







“El estado profundo va a pelear por su negocio en EU; ¡el narcotráfico!”


Ahora, hay que conocer las razones más profundas por las cuales Trump quiere edificar el muro y, de alguna forma, aislándose de México romper el espinazo de uno de los negocios del estado profundo, el narcotráfico. El piensa que, como lo afirmara JD Davison, al igual que la iglesia católica que durante el siglo 15 se convertía en un freno para el desarrollo y perdía su poder. El estado mexicano se ha vuelto tan corrupto e inepto y en sociedad con el narco se ha convertido en una pesada ancla que los mexicanos ya no pueden cargar, y algo grave se asoma en su horizonte.

La toma del narcotráfico en México está en todas partes y en todas las actividades. El crimen organizado cada día genera cientos de millones de dólares por la venta de droga en los Estados Unidos y en Europa, sus grandes mercados de consumo. Controlan sus costos que son elevados; la siembra de amapola, laboratorios que la procesan, empresas que transportan todas sus drogas, los policías y gobernantes que tienen en la nómina, etc. todos representan costos y todos están en el negocio. ¿Cómo ingresan todo ese dinero para pagar esos costos? ¿Llaman a Bank of America y piden una transferencia de 10 mil millones de dólares? Imposible.

Aunque han corrompido grandes bancos como fue el caso de HSBC que, ante el problema que enfrentaron en EU acusado de lavado de dinero, fuera defendido por el estado profundo que tenía uno de sus miembros en el consejo y saliera del problema con una regañada. Lo que los nárxicos prefieren hacer es ir con los chinos para comprarles contenedores de la infinidad de productos de ínfima calidad que ellos fabrican. Ropa, tenis, lentes, linternas, juguetes, electrónica, todo. Tienen a las aduanas de Nárxico en la nómina y pasan, cada noche, docenas de tráiler llenos de mercancía que luego la venden por toda la república en miles de puestos de comercio ambulante y ese dinero sucio es lavado.

Pagan su derecho de piso generándoles millones de dólares a la policía, dinero que sube hasta los delegados y luego al mismo jefe de gobierno, efectivo que luego usan para ganar elecciones o para invertir en bienes raíces y negocios establecidos. Hay pocos lugares con tantos millones de metros cuadrados de departamentos y oficinas vacías como el DF, todo es dinero sucio. Han comprado todos los hoteles de paso que antes eran un negocio de los gallegos. Lo mismo es con otras ramas que operan el secuestro, prostitución, extorción, tráfico de personas. Todo ya es parte de la misma mafia del crimen organizado integrada verticalmente. Reclutan a los muchachos, los hacen sicarios y a las muchachitas las hacen prostitutas, son ya los empleadores número uno del país.

El exsubprocurador mexicano Eduardo Valle Espinoza, en su carta de renuncia describía esta situación: “Nadie puede construir un plan político sin que los líderes de los carteles de drogas y sus financieros no estén incluidos. Porque quien lo haga, está muerto. El dinero pagado a los jefes de policía es un negocio tan lucrativo que candidatos a ser parte del cuerpo policial, pagan hasta $2 millones de dólares solo para ser contratados con derecho a extorsionar. En un estado contable de pérdidas y ganancias se demuestra lo lucrativo de esa inversión. Los carteles pagan fortunas, inclusive a oficiales de bajo rango, para comprar su impunidad y nunca sean procesados por sus crímenes”.  La economía mexicana ya depende de todas esas actividades de tal forma que, si se eliminaran, el país caería en una grave depresión. Y ya es poco lo que se puede hacer contra ese semejante poderío y podredumbre, que ni las fuerzas especiales de EU podrían con ellos.

Trump lo sabe y por eso quiere aislar a los Estados Unidos de todo eso mediante un muro. Quiere además acabar, hasta donde se lo permitan los propietarios, con ese negocio que del lado estadounidense le pertenece al Deep state a través de la CIA. Pero en Nárxico, todos están metidos hasta el cuello, políticos, empresarios, presidentes, expresidentes, partidos, gobernadores, candidatos, los hijos de Marta Sahagún, todos.

La guerra no es contra Trump sino contra los blancos anglosajones puritanos y protestantes que forjaron este país. Al sur, todo parece ir al precipicio y no hay manera de reivindicarlo. Por eso el futuro se ve muy gris allende del rio y, con el muro, van a tener que buscar nuevos mercados para su droga y el primero será el mercado interno. México se va a ver en una encrucijada con todos los millones de aspirantes a ilegales que ya no puedan cruzar la frontera, más los que sigan deportando, entonces la presión por empleos será algo imposible de solucionar, y si la gente no encuentra trabajo se va por lo que tenga más a la mano que es el mundo del crimen y el problema se sigue multiplicando, y entonces sí, esa gran olla de presión va a reventar.

Pero el estado profundo va a pelear por su negocio en EU; ¡el narcotráfico!

La CIA siempre ha estado involucrada en el mercado internacional de drogas. Hay claras evidencias de los años de Bill Clinton como gobernador de Arkansas, y los aviones cargados de cocaína provenientes de Colombia aterrizando en el aeropuerto de Mena, pueblo cercano a Little Rock, bajo la vigilante mirada de la CIA (estado profundo). Mucha de esa evidencia fue producto de información de los guardaespaldas del mismo Clinton. Emergía también la relación de Clinton con Don Lasater, un narcotraficante que después Clinton negaría hasta que uno de sus guardaespaldas, Barry Spivey, declarara la estrecha relación entre ellos. Declaraba también haber atestiguado cuando Bill Clinton junto con Lasater sorbían líneas de cocaína, y luego Bill recibía cantidades ridículas de dinero producto de las operaciones de narcotráfico de Lasater, quien también lo surtía de muchachitas la mayoría menores de edad. 

La mafia Clinton arribaba a Washington con un concepto más amplio para el estado profundo. Una organización criminal al estilo de “The commission” invento de Lucky Luciano, con una estructura corporativa, consejo de administración, y constantemente infiltrando todas las estancias del gobierno legítimo, que es la que está operando hoy día. La corrupción política representa la privatización del estado en donde el poder no es transferido al mercado, como implica en las privatizaciones normales, sino a corruptos oficiales del gobierno. Esto fue lo que sucedió con el FBI, CIA, NSA, DOJ y otras agencias de inteligencia y de justicia bajo el concepto creado por los Clinton. La ley se convirtió en escudo de protección para sus crímenes y los de sus compinches. Así la ley se tornó en lo diabólico que debería combatir.

Los Clinton han sido la mejor demostración del famoso Public Choice con lo que Buchanan ganara el premio Nobel, demostrando que los políticos no están para servir al público, sino para servirse a ellos mismos. La semilla germinó y se iniciaba una descomposición aún más grave de las instituciones de justicia. Obama escogía a Hillary para reforzar esa operación desde el Departamento de Estado y después desde la presidencia, y es ahí en donde su plan A falló. Pero de inmediato pasaban al plan B que ellos definieran como su seguro contra perder la elección, “la colusión Rusia—Trump”, con la idea de que la elección fuera anulada y por descalificación le dieran la presidencia a Hillary. 

Continuará.


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