SÁBADO, 22 DE DICIEMBRE DE 2018
Salario mínimo, el error

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“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
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“A la gente no se le puede remunerar según sus necesidades. Si se pudiera de un plumazo se terminaría con la pobreza. A la gente se le remunera, según su productividad, y según la relación oferta – demanda en su mercado laboral.”


El salario mínimo aumentará de 88.36 a 102.68 pesos diarios, dando como resultado, suponiendo para el año entrante una inflación del 3.4 por ciento, la proyectada en Los Criterios Generales de Política Económica 2019, un aumento en términos reales del 12.8 por ciento, salvo en la zona franca de la frontera norte del país en la cual el salario mínimo será de 176.72 pesos, dando como resultado un incremento en términos reales del 96.6 por ciento.

El objetivo de los aumentos es que el salario mínimo cumpla con lo que demanda el artículo 123 constitucional: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural”, debiendo alcanzar para comprar la canasta básica alimentaria y no alimentaria (CBAYNA), que contiene los satisfactores indispensables para satisfacer correctamente las necesidades básicas, y cuyo precio mensual, según  los datos del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social, para el pasado mes de noviembre, fue de 3,061.77 pesos en las zonas urbanas del país y de 1,983.74 en las áreas rurales.

El nuevo salario mínimo de 102.68 pesos diarios dará como resultado un ingreso mensual promedio de 3,131.74 pesos, 2.3 por ciento mayor que el precio de la CBAYNA en áreas urbanas, y 57.7 por ciento mayor que en las zonas rurales, por lo que el nuevo salario mínimo cumplirá con lo que demanda el artículo 123 constitucional. ¿Será? No necesariamente.

El precio de la CBAYNA es por persona. Supongamos una familia de cuatro (padre, madre y dos hijos), misma que en, áreas urbanas, necesitará pagar, por cuatro CBAYNA, 12,247.08 pesos mensuales y, en zonas rurales, 7,935.00. Supongamos que tanto el padre como la madre trabajan y que ganan el salario mínimo, por lo que el ingreso familiar es de 6,263.48 pesos al mes, que alcanza para comprar el 51.1 por ciento de la CBAYNA urbana y el 78.9 por ciento de la rural. Quedan necesidades insatisfechas. No se cumple con el 123 constitucional.

Si ha de cumplirse con lo que demanda el artículo 123 constitucional el salario deberá fijarse de manera distinta en cada caso, ya que no es el mismo el de un trabajador soltero, sin dependientes económicos, que el de un padre de familia con esposa e hijos que dependen de su salario para la satisfacción de sus necesidades. Lo anterior supone remunerar, no en función de la productividad del trabajador y de la relación oferta - demanda de trabajo en su mercado laboral, sino de sus necesidades, incluidas las de sus dependientes económicos, precisamente lo que se demanda en el 123 constitucional, demanda que es un error: a la gente no se le puede remunerar según sus necesidades. Si se pudiera de un plumazo se terminaría con la pobreza. A la gente se le remunera, según su productividad, y según la relación oferta – demanda en su mercado laboral.

• Salario mínimo • “4ta transformación”

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