MIÉRCOLES, 9 DE ENERO DE 2019
Contribuyentes cautivos

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“Un consumidor que no vive en la ZLFN no puede escapar hacia un sistema tributario menos expoliatorio; se trata de un contribuyente cautivo, cautiverio del cual el gobierno, en su faceta de recaudador, saca provecho.”


Fruto de la Cuarta Trasformación es la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN), que abarca los 43 municipios que hacen frontera con los Estado Unidos, y que es libre, y ello solo hasta cierto punto, del cobro excesivo de impuestos. Parte del Programa de la Zona Libre de la Frontera Norte consiste en la reducción del IVA al 8 por ciento y del ISR a una tasa máxima del 20 por ciento.

¿Qué se pretende? Liberar a los contribuyentes de la ZLFN del cobro excesivo de impuestos (bajo qué condiciones el cobro de impuestos se vuelve excesivo es un tema que amerita una reflexión aparte, que espero llevar a cabo en alguna otra ocasión), lo cual inevitablemente lleva a la siguiente pregunta: si hasta el pasado 31 de diciembre en todo el país se cobraban los mismos impuestos, ¿por qué no liberar a todos los contribuyentes, y no solo a los fronterizos, del cobro excesivo? La respuesta es: por la competencia que la franja fronteriza del norte del país tiene, en materia de impuestos, con los Estados Unidos, donde se cobran, en general, menos impuestos que en México, competencia que no se da en el resto del país, razón por la cual al resto del país no hay que hacerlo, en términos de impuestos, más competitivo, es decir, liberarlo del cobro excesivo de impuestos. ¿Será?

Cierto, un consumidor mexicano que vive en la frontera norte puede pasarse a los Estados Unidos a hacer sus compras, aprovechando que allá le cobrarán menos impuestos, impuestos más elevados en México que reducen, de manera exógena, la competitividad de quienes ofrecen bienes y servicios en México. ¿Cómo corregirlo? Bajando los impuestos en los 43 municipios que hacen frontera con los Estados Unidos. Para ello, entre otras razones, se creó la ZLFN.

Si el consumidor que vive en la frontera norte puede pasarse a los Estados Unidos a hacer sus compras, aprovechando que allá le cobrarán menos impuestos, el consumidor que vive, por poner un ejemplo, en El Bajío, no puede hacerlo, por lo que no hay razón para bajarle los impuestos: como no puede escapar hacia un sistema tributario menos expoliatorio se trata de un contribuyente cautivo, cautiverio del cual el gobierno, en su faceta de recaudador, saca provecho.

Sin embargo, a la hora de tocar el tema de los impuestos que se cobran en México, no solo hay que considerar la posibilidad de que los consumidores que viven en los municipios que hacen frontera con Estados Unidos, puedan irse de compras a los Estados Unidos, sino las inversiones directas que se necesitan, no solo en la frontera norte, sino en todo el país, inversiones directas de las que depende la producción de bienes y servicios, la creación de empleos y la generación de ingresos, inversiones directas, tanto de nacionales como de extranjeros, que se incentivarían de manera muy importante si a los empresarios se les cobrara, como máximo, una tasa del ISR del 20 por ciento, como ya sucede en la ZLFN.

• Política fiscal • Impuestos • “4ta transformación”

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