VIERNES, 11 DE ENERO DE 2019
Propiedad y libertad

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“El gobierno es, en realidad, el peor fracaso del hombre civilizado.”
H. L. Mencken

Arturo Damm







“Los principales atentados contra la libertad, sobre todo en las democracias liberales, no se dan de manera directa, sino indirecta, atentando contra la propiedad, sobre todo por el cobro de impuestos con fines redistributivos.”


La propiedad es la condición de posibilidad del ejercicio de la libertad, que siempre se ejerce sobre alguna propiedad: ideas, palabras, acciones, bienes, dinero, de tal manera que en la misma medida en la que se limita la primera se limita la segunda. La propiedad es la materia sobre la que opera la libertad.

¿Y de qué manera se limita la propiedad? Cobrando impuestos, lo cual resulta, para los contribuyentes, en menos ingreso disponible, el que queda una vez pagados los impuestos y, dado que la propiedad es la condición de posibilidad del ejercicio de la libertad, menos medios para poder practicarla. Para ser libre hay que poder serlo y ese poder, sobre todo en el mundo de la economía, depende de los medios. Pongo un ejemplo.

Supongamos un país en el cual no se les prohíbe a las personas consumir lo que les dé la gana. Todos aceptaríamos que en ese país la libertad individual para consumir está plenamente reconocida, puntualmente definida y jurídicamente garantizada, tal y como debe ser, independientemente de qué se consuma, lo cual es responsabilidad del consumidor y de nadie más.

Supongamos que en ese país, por concepto del impuesto sobre la renta, se obliga a los contribuyentes a entregarle al gobierno el 90 por ciento de sus ingresos, por lo que su ingreso disponible se limita al 10 por ciento del ingreso generado. Creo que nadie negaría que en ese país el derecho de propiedad sobre el producto del trabajo (el ingreso) no está, ni plenamente reconocido, ni puntualmente definido, ni jurídicamente garantizado, y que el cobro de tales impuestos es una expoliación legal, que limita seriamente la propiedad privada, momento de recordar que en la misma medida en la que se limita la propiedad se limita el ejercicio de la libertad.

¿Qué se requiere, en una economía basada en la división del trabajo, para poder consumir? Poder comprar los satisfactores. ¿Y qué se requiere para poder comprarlos? Ingreso. Sin ingreso (propiedad) no hay consumo (libertad), por lo que el consumo (el ejercicio de la libertad) depende del ingreso (la propiedad del producto del trabajo).

Si el producto de mi trabajo, expresado en pesos, es 1,000, tengo libertad efectiva para consumir hasta 1,000 pesos de satisfactores. Si el gobierno me obliga a entregarle el 90 por ciento de mi ingreso (limita gravemente mi propiedad), por lo que mi ingreso disponible es de solamente 10 pesos, mi libertad efectiva para consumir (entendida no como la facultad para decidir y elegir sino como la posibilidad de lograr lo decidido o elegido) se reduce 90 por ciento (limita gravemente mi libertad).

Los principales atentados contra la libertad, sobre todo en las democracias liberales, no se dan de manera directa, sino indirecta, atentando contra la propiedad, sobre todo por el cobro de impuestos con fines redistributivos, algo que los índices que miden el grado de libertad económica no toman en cuenta.

• Liberalismo • Derechos de propiedad

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