VIERNES, 8 DE FEBRERO DE 2019
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“Mientras más hablan, los líderes que sufren de incontinencia verbal o que perdieron contacto con la realidad objetiva, más meten la pata, como es el caso de Trump y del flamante Presidente de México.”


El presidente de EU, Donald Trump, dio el martes el tradicional discurso ante el pleno del Congreso en el que informa el “estado de la unión” que, como es su costumbre, no pasó de ser un recuento de las obsesiones y fantasías  quiméricas de un hombre delirante.

Como todas sus arengas, ésta estuvo llena de lugares comunes, sensiblería cursi y la búsqueda del aplauso fácil, que le fue regalado por sus obsecuentes aliados republicanos.

Apenas horas después de esta perorata el Washington Post ya había contado 30 mentiras o exageraciones, algunas meras repeticiones de falsedades de las que los medios ya lo habían alertado, lo que en la mente impenetrable de Trump es irrelevante pues él vive en su realidad aparte.

Algunas de las más notables falsedades fueron:

Mientras más hablan, los líderes que sufren de incontinencia verbal o que perdieron contacto con la realidad objetiva, más meten la pata, como es el caso del flamante Presidente de México que en sus primeros 60 días y sólo en sus pintorescas apariciones mañaneras ha pasado 114 horas en el micrófono.

El gran historiador Daniel Cosío Villegas decía que al presidente Echeverría (1970-76) “lo dominaba la necesidad fisiológica de hablar” para regañar, profetizar, prometer, polemizar, defenderse, atacar, o amenazar, en cualquier foro que surgía o que él creaba. Es lo que vemos de nuevo hoy, pero agravado.

En el caso de Trump ya sabemos que no reflexiona, estudia o escucha a los expertos analizar los problemas a fondo, pero a otros líderes iluminados que siempre andan a las carreras y hablando, ¿a qué horas les da tiempo?

• Populismo • Demagogia • Estados Unidos • “4ta transformación”

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