LUNES, 15 DE ABRIL DE 2019
Estímulo fiscal

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“La banca central solo puede decidir entre uno de tres caminos posibles: a qué tasa contraer, a qué tasa expandir o dejar inalterada la base monetaria.”
Alberto Benegas Lynch (h)

Arturo Damm







“Cuando se proponen medidas como la de eliminar el IEPS, deben conocerse las respuestas a estas cuatro preguntas: la medida, ¿a quién beneficia?, ¿a quién perjudica?, ¿cuánto cuesta?, ¿a quién obligan a pagar?”


Una de las promesas de campaña de AMLO fue que, de ganar, bajarían los precios de las gasolinas. Ganó y los precios no bajaron, subieron, y ya se están buscando “culpables”. Por el momento el dedo presidencial apunta hacia los gasolineros, a quienes AMLO ya advirtió que, en una de esas, el gobierno abre gasolinerías para ofrecer el combustible a menor precio que los particulares. Ya veremos en qué acaba este asunto.

Por lo pronto no han faltado quienes señalan que si el gobierno quiere que los precios de las gasolinas bajen lo que puede hacer es eliminar el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios, IEPS, con el que las grava: 4.81 pesos por litro de Magna, 4.06 por litro de Premium, IEPS que el gobierno usa, a manera de estímulo fiscal, EF, para contrarrestar los aumentos en los precios de los combustibles: si el precio aumenta el IEPS baja, y también viceversa.

Del 13 al 26 de abril el EF para la gasolina Magna será del 36.94 por ciento, equivalente a 1.77 pesos, y el de la Premium de 15.20 puntos porcentuales, correspondientes a 61 centavos. El gobierno “juega” con el IEPS para compensar el aumento en los precios de las gasolinas.

Supongamos que el gobierno decide, no solo conceder el EF, sino eliminar el IEPS, lo cual daría como resultado una reducción en los precios de las gasolinas, más o menos, del 25 por ciento. Si el gobierno lo hiciera entonces debería informar cuánto dejaría de recaudar y tendría que explicar cómo compensaría la menor recaudación, existiendo cuatro posibilidades: 1) aumentar algún otro impuesto; 2) crear un nuevo impuesto; 3) contraer más deuda; 4) reducir gasto. Cualquiera de estas posibilidades genera un costo de oportunidad, algo a lo que se renuncia, por lo que alguien sale perjudicado.

Cuando se proponen medidas como la de eliminar el IEPS para que los precios de las gasolinas bajen, y si el caldo no ha de salirnos más caro que las albóndigas, deben conocerse las respuestas a estas cuatro preguntas: la medida, ¿a quién beneficia?, ¿a quién perjudica?, ¿cuánto cuesta?, ¿a quién obligan a pagar?

El gobierno, que necesita recursos para financiar los programas “sociales” de AMLO, no eliminará el IEPS porque no puede renunciar a esos ingresos tributarios, que son cuantiosos. En el primer bimestre del año la recaudación por concepto de IEPS a gasolinas y diésel aumentó, en términos reales, 77.8 por ciento, y representó el 9.0 por ciento, casi una décima parte, de la recaudación total.

Lo que el gobierno sí ha hecho es aplicar el EF, cobrar menos IEPS, debiéndonos preguntar si tiene claro cuánto deja de recaudar y, más importante, cómo compensar esa menor recaudación, ya sea aumentando algún otro ingreso, ya sea recortando algún gasto. Si no lo tiene claro la aplicación del EF es una irresponsabilidad.

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