MIÉRCOLES, 31 DE JULIO DE 2019
Comunismo: filosofía de tribu

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“Socialismo, humanismo, planificación centralizada, izquierdismo, progresismo o cuarta transformación, son todos nombres modernos de la misma filosofía tribal que ha fracasado siempre.”


La lucha entre los dos grandes paradigmas de la humanidad (comunismo y capitalismo), inició hace veinte mil años y no se ve cuándo terminará.

El comunismo es más viejo que el capitalismo. No se le conocía con ese nombre, pero la estructura y el fundamento de tal paradigma se aplicaba desde las primeras familias de homo sapiens y luego de las tribus con decenas, centenas o miles de miembros. La estructura consistía en un líder que era obedecido por todos los demás. Este líder o jefe absoluto y era quien organizaba las actividades y disponía de los elementos de la tribu. El fundamento económico era la ausencia de propiedad privada, nadie podía decir “esta tierra es mía”, “estos animales son míos”, o esta mujer es mía. No había sentido de propiedad y, por lo tanto, se podía decir: ¨todo era de todos¨, ¨todo es de la comunidad¨, o ¨nadie es dueño de nada¨. El poder del líder era absoluto y quien le desafiaba podía morir en el acto, o bien, se separaba de la tribu para formar otra con sus seguidores. Y eso transcurrió así durante miles de años, posiblemente desde la aparición del Homo Sapiens (600,000 años).

Las tribus, comandadas por sus jefes, desarrollaron experiencias, habilidades y conocimientos en agricultura, pesca o ganadería. ¿Qué hacía la tribu A para conseguir lo que tenía la tribu B? Casi todos contestan: “hacían trueque”. Pero es una respuesta totalmente equivocada. El trueque, es decir, el intercambio de un bien por otro, de manera pacífica, voluntaria y soberana, es una práctica nueva de la humanidad, no tiene mas allá de 20 mil años. La respuesta correcta es que la tribu A planeaba un saqueo violento. Esperaban que los miembros de la tribu B estuvieran dormidos y al calor de la noche llegaban y mataban a todos los miembros de la tribu B. Eso era lo normal. Sea animales, granos o tierra, todo se conseguía mediante actos violentos. Los hombres más matones eran los mas venerados y son los que podían aspirar a ser el nuevo jefe o líder de la tribu. Atila y su gran comunidad de guerreros; los hunos o los bárbaros del norte, pero también en el Continente Americano: apaches, tlaxcaltecas, incas y muchos más vivieron esa etapa de violencia, crueldad, muerte y saqueos. Los vikingos vivían del saqueo y se les conocía como pueblos bárbaros. Simplemente fue una etapa natural de la humanidad. El pánico al saqueo y la violencia impedía el desarrollo. Pasaban el tiempo ideando cómo defenderse o como robar, asaltar y matar al prójimo.

Pero ocurrió un milagro, una acción espontanea en la humanidad, un hecho sin precedentes. Una mujer de la tribu M se le ocurrió que podía conseguir algo de la tribu P sin usar la violencia. Se atrevió a ofrecer un trozo de carne a otra mujer de la tribu P (que se veían como tribus enemigas) a cambio de un poco de frijol, digamos. Hicieron el intercambio (trueque) y se separaron muy contentas con su nueva adquisición. Parecía un milagro, pues un trozo de carne se había convertido en una porción de frijol, sin que mediara la violencia. ¿Dónde ocurrió esa acción? No lo sabemos, nadie lo sabe, quizás en África, Asia o Europa, nadie lo sabe. ¿Cuándo ocurrió? Tampoco se sabe, pero se calcula que fue, aproximadamente, hace 20 mil años, es decir, apenas ayer, considerando que el Homo Sapiens tiene algo así como 600,000 años. Por supuesto, tampoco se sabe los nombres de las mujeres quienes hicieron esa primera práctica de trueque. Y conjeturamos que fueron mujeres porque a ellas no se les preparaba para el saqueo, sino para que cuidaran de los hijos y ancianos. Pero eran las que sentían las necesidades inmediatas de alimento.

La primera acción humana de trueque parece cosa simple, no lo es. En realidad, es el surgimiento de un nuevo paradigma que rompía el viejo esquema y merece ser analizado con calma. Veamos:

  1. El trueque es un acto sin violencia. Este hombre no tuvo que matar a aquél para conseguir un bien.

  2. No hubo coacción. Este hombre no amenazó con matar herir o golpear al otro para poder hacer el intercambio.

  3. Se reconoce que el otro hombre tiene algo que no es mío. Es la base de la propiedad privada.

  4. Se hace el intercambio porque ambos sienten que ganan. Es un juego de suma positiva.

  5. Ninguno hace el intercambio buscando empeorar su situación.

  6. Con el trueque surgen los precios, es decir, la tasa de cambio.

Con el trueque o intercambio voluntario surge, propiamente, lo que conocemos como civilización. Es decir, el trato no violento entre las personas. Dicho de otra manera, el respeto a la propiedad privada y el respeto a la vida del otro.

Por supuesto, esto no quiere decir que los hombres de hace 20 mil años adoptaron el principio de respeto a la propiedad privada, sería mucho decir. Fue un caso aislado y posiblemente otros se dieron cuenta que así, con trueque podrían tener lo que quisieran sin el riesgo de perder los dientes. Podemos conjeturar que, si se hubiera establecido el respeto a la propiedad privada desde el primero momento, nuestro mundo sería muy diferente.

También podemos conjeturar que dicho paradigma nació con dificultades propias del tiempo. Quizás atacaron sus propias tribus a las autoras del intercambio, pudieron haberlas acusado de traidoras, corruptas, malnacidas y débiles por haber pactado con la otra tribu, suele ocurrir aun en nuestros días. De cualquier manera, no podían darse cuenta que esa simple acción de intercambio con mujeres que no se conocían, nunca se habían visto ni saludado y siempre se habían considerado enemigos estaba rompiendo el viejo paradigma al introducir una acción que no se conocía en el interior de las viejas tribus. Nacía el paradigma del capitalismo.

El término capitalismo fue acuñado por Carlos Marx para denostar ese paradigma de intercambio voluntario y de cordialidad. A Carlos Marx le parecía ridículo el trato civilizado de la gente, es decir, Marx tenía más simpatía por el acto violento de saqueo y muerte, tal como hacían sus antepasados vikingos. Por eso siempre promovió la abolición de la propiedad privada.

En resumen, el comunismo, como paradigma de organización centralizada de un jefe y súbditos, caracterizado por la ausencia de propiedad privada, es un sistema tribal que mira a los externos como enemigos, y tiene muchos milenios de antigüedad. No ha desaparecido y se niega a morir a pesar de los grandes sufrimientos de violencia y muerte que le son propios. El capitalismo, como sistema basado en el respeto a la propiedad privada, el intercambio libre y voluntario, es un paradigma que no rebasa los 20 mil años de antigüedad.

La humanidad apenas está aprendiendo la bondad del capitalismo. Mientras, siguen los saqueos y la violencia, como muestran las guerras de Adolfo Hitler, Pol Pot, Fidel Castro, Kim Il Sung, Hugo Chávez y López Obrador. Todos ellos de la misma filosofía tribal, pero con nombres más modernos, como socialismo, humanismo, planificación centralizada, izquierdismo, progresismo o cuarta transformación. Todas estas filosofías tribales han fracasado, pero persisten quizás por una cultura llevada en los genes de gran parte de la humanidad de dejar la responsabilidad de nuestras vidas en las manos de un líder o mesías, en lugar de asumir la responsabilidad, tomar decisiones propias y asumir las consecuencias. La filosofía del capitalismo, de mercados libres, anarcocapitalismo, liberalismo económico o neoliberalismo no se enseña en las escuelas. Por ahora y por mucho tiempo más, prevalecerá el paradigma tribal del socialismo.

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