JUEVES, 15 DE AGOSTO DE 2019
Impuestos al vicio y a la obesidad

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“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
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“¿Pueden usarse los impuestos para desincentivar el consumo de alcohol, tabaco, comida chatarra, bebidas azucaradas y demás productos nocivos para la salud?”


Hay tres tipos de gobierno, cada uno con sus variantes.

El gobierno – gobierno, que se limita a realizar de sus legítimas tareas: prohibir la violación de los derechos; castigar a quien los viole; obligar al violador a resarcir a la víctima.

El gobierno – ángel de la guarda, que como tal pretende preservarnos de todos los males, inclusive de los que podemos hacernos a nosotros mismos (por ejemplo: consumo de drogas).

El gobierno – hada madrina, que como tal pretende concedernos todos los bienes, incluso aquellos cuya obtención es responsabilidad de cada quien (por ejemplo: desde la cuna hasta la tumba).

Hoy los gobiernos, además de ser gobierno, pretenden ser desde ángeles de la guarda hasta hadas madrina, utilizando distintos medios, algunos de ellos francamente tramposos. Es el caso de los impuestos contra el vicio y la obesidad (por ejemplo: cigarros, alcohol, comida chatarra, bebidas azucaradas, etc.), por los cuales el gobierno – ángel de la guarda no prohíbe su consumo, pero sí pretende desincentivarlo al gravarlos con impuestos que elevan los precios de tales productos, entrando en vigor la ley de la demanda: todo lo demás constate, a mayor precio menor cantidad demanda.

Lo anterior viene a cuento porque hay un grupo de legisladores de Morena que pretende elevar los impuestos especiales con los que ya se gravan tabaco, alcohol, bebidas azucaradas y comida chatarra, pero no con el fin de desincentivar su consumo, sino con la intención de recaudar más para destinar esos recursos extras al sector salud, que es, al final de cuentas, el verdadero objetivo que se persigue con los impuestos contra el vicio y la obesidad: recaudar más. Por eso los califico de tramposos.

¿Pueden usarse los impuestos para desincentivar el consumo de alcohol, tabaco, comida chatarra, bebidas azucaradas y demás productos nocivos para la salud? La respuesta podría ser sí, a condición de que fueran lo suficientemente elevados, de tal manera que la mayoría de los consumidores no pudieran pagarlos. En tales condiciones sucederían dos cosas. Primera: el gobierno no recaudaría. Segunda: aparecerían mercados negros para cada uno de esos productos, ofrecidos a precios accesibles, por lo que se seguirían consumiendo.

En el caso de la propuesta de los legisladores de Morena la intención no es desincentivar el consumo (gobierno – ángel de la guarda) sino recaudar más para destinar más recursos al sector salud (gobierno – hada madrina), momento de preguntar qué tipo de incentivo genera en la gente el saber que, si enferman, sobre todo por imprudencia (consumo de tabaco, alcohol, comida chatarra, bebidas azucaradas), allí está el gobierno para atenderlos (riesgo moral), cargándole la cuenta a alguien más.

• Impuestos • “4ta transformación”

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