Pesos y contrapesos
Dic 3, 2019
Arturo Damm

Un año: lo bueno, lo malo (II)

La desconfianza que la 4T ha generado entre los empresarios se traduce en menos inversiones, que se traducen en menos crecimiento, causa del atorón, el principal problema económico que enfrentamos hoy.

Transcurrido un año del sexenio de AMLO, en economía, tenemos dos resultados generales: el bueno, la estabilidad; el malo, el atorón.

La estabilidad tiene que ver con el relativamente buen comportamiento del tipo de cambio, que (poco) se ha apreciado; con las (pocas) ganancias de la bolsa de valores; con la (poca) baja de las tasas de interés; con la (considerable) reducción de la inflación, estabilidad que hace más llevadero el atorón, cuyos efectos serían más graves si la perdiéramos.

Hasta ahora enfrentamos un grave problema en materia de crecimiento, pero no una crisis, definida como la combinación de atorón e inestabilidad. De los males el menor.

El atorón tiene que ver, para empezar, con el comportamiento de la producción de bienes y servicios, variable con la que se mide el crecimiento de la economía. A lo largo de los tres primeros trimestres de 2018 el crecimiento promedio trimestral de la economía fue 2.4 por ciento (2.5, 2.0 y 2.6 por ciento, respectivamente). Un año después, durante los tres primeros trimestres del 2019, dicho crecimiento fue 0.0 por ciento (0.0, 0.1 y menos 0.2 por ciento, respectivamente). Crecimiento cero.

Otra muestra del atorón la tenemos en el comportamiento del desempleo. En noviembre de 2018, antes del inicio del sexenio de AMLO, la tasa de desempleo fue 3.3 por ciento de la población económicamente activa. En octubre pasado, último mes para el que tenemos datos, fue 3.6 por ciento, lo cual dio como resultado un aumento de tres décimas de punto porcentual, equivalentes al 9.1 por ciento. Desempleo a la alza.

Una muestra más del atorón la encontramos en el comportamiento del consumo privado, medido por la compra de bienes y servicios de las familias residentes en el país, y que entre enero y agosto de 2018 registró un crecimiento promedio mensual del 2.34 por ciento. Un año después, entre enero y agosto pasados, dicho crecimiento fue 0.93 por ciento, 1.41 puntos porcentuales menos, equivalentes al 60.3 por ciento. Consumo a la baja.

¿Cuál es la principal causa del atorón? La fuerte contracción en la inversión fija bruta en instalaciones, maquinaria y equipo, parte esencial de la inversión directa, que es la que produce bienes y servicios, variable con la que se mide el  crecimiento de la economía, y de la cual también dependen la creación de empleos y la generación de ingresos.

Entre enero y agosto de 2018 la inversión fija bruta creció, en promedio mensual, 1.70 por ciento. En el mismo período de 2019 decreció 4.66 por ciento. ¿Por qué? Por la desconfianza que la 4T ha generado entre los empresarios, desconfianza que se traduce en menos inversiones, que se traducen en menos crecimiento, causa del atorón, el principal problema económico que enfrentamos hoy.



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El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

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