VIERNES, 28 DE FEBRERO DE 2020
Venenosa propaganda en Chile

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“De cómo una perversa pero bien orquestada propaganda antiliberal que no fue contrarrestada a tiempo y con vigor, ha puesto en entredicho el gran experimento que llevó a Chile al umbral de ser un país desarrollado.”


Siguiendo el relato sobre las causas que llevaron a Chile, con el desempeño social y económico más exitoso de Iberoamérica en las últimas tres décadas, a la crisis que hoy enfrenta, el filósofo Axel Kaiser y el economista Rolf Lüders mostraron en Álamos un persuasivo caso sobre el relato falso pero pertinaz de los enemigos del liberalismo, que llenó el espacio que dejaron vacío los certeros reformadores.

Propaganda falaz pero machacona, logró persuadir a cada vez más chilenos que el notable éxito de su país en alcanzar mayor desarrollo, bienestar y movilidad, mientras se abatían la pobreza y desigualdad, fue sólo un espejismo y que la verdad era que se habían ahondado las diferencias entre ricos y pobres.

El discurso de la desigualdad creciente culpando al “neoliberalismo,” permeó en la sociedad pues las reiteradas mentiras de sus enemigos no sólo no fueron contradichas por los liberales, sino que muchos personajes de centroderecha se dieron a repetir las mismas sandeces.

Así, replicando el mundo al revés de Orwell en su distopía 1984, en las últimas décadas un abultado grupo de forjadores de opinión, intelectuales, líderes empresariales, celebridades y políticos variopintos, enraizaron el mito que Chile era un caso extremo de injusticia y abuso intolerable.

Este coro de falsedades se inició en las universidades, en las que ideólogos de izquierda sembraron la idea que no había nada de que enorgullecerse del récord de logros chilenos y con una narrativa populista en extremo, el “neoliberalismo” había creado una sociedad de ganadores y perdedores explotados.

Esta narrativa le puso la mesa a Michelle Bachelet que en su segundo periodo presidencial (2014-18) adoptó reformas estatistas, como 30% más impuestos a las empresas, restricciones en el mercado laboral y mayor carga regulatoria, que frenaron la economía chilena, que pasó de crecer 5.3% en el lapso previo a 1.3%.

El principal yerro del presidente Piñera, que ha actuado con ineptitud notable en su segundo periodo (2018-22), fue aceptar las premisas de la leyenda negra tejida para denigrar al milagro chileno. Ahora intenta restaurar el orden perdido sobornando a diversos grupos de la sociedad.

Además de prometer elevar aún más un gasto en bienestar social, que había venido creciendo más rápido que en cualquier otro país de la región, abrió la Caja de Pandora de un plebiscito para crear una nueva constitución, haciéndose eco de la cantaleta que la vigente es de Pinochet, lo que ignora las profundas reformas del presidente socialista Lagos en 2005.

La lección que deja el triste ejemplo chileno es ejemplar para países como México, hoy bombardeado desde el poder con la misma historia, repetida a diario por el iluminado líder y sus corifeos, que todos los males de la nación se deben al neoliberalismo, mientras las pocas voces y plumas disidentes pierden tribunas y son objeto de censura, reprimendas y hasta persecución gubernamental.

¡La libertad peligra, hay que defenderla con tesón y talento!    

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