LUNES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2013
El punto sobre la i
¿Usted apoya la suspensión de la aplicación de la Ley Federal de Remuneraciones ordenada por la Suprema Corte?
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Arturo Damm





“La libertad hace posible un mundo mejor, mientras las utopías prometen uno perfecto”
Gary Galles

La libertad no es sinónimo de omnipotencia: el ser libre, y el poder actuar con libertad, no significa tener garantizado el logro de aquello que se ha decidido hacer, de aquello que se ha elegido como fin. La libertad supone algo menos espectacular, pero no por ello menos importante: la capacidad para decidir y elegir, y la posibilidad para intentar, sin más límite que el respeto a la misma posibilidad de los demás, conseguir aquello que se ha decido, aquello que se ha elegido. Lo primero supone la libertad negativa: que no haya algo (por ejemplo: una ley) o alguien (por ejemplo: un tirano), que me prohíba decidir y elegir en función de mis intereses, mis gustos, mis necesidades. Lo segundo supone la libertad positiva: contar con los medios necesarios para intentar el logro del fin deseado. Lo primero tiene que ver con el querer, lo segundo con el poder, quedando claro que no basta con el querer para lograr lo querido: entre lo que se quiere y lo que se logra está lo que se puede, y el ser humano puede mucho, pero no lo puede todo.

La libertad no es sinónimo de omnipotencia, pero sí de poder, poder que nos permite, tal y como ha sucedido, mejorar nuestras condiciones de vida, y hacerlo de la manera que va con la dignidad de la persona, gracias al esfuerzo propio enfocado a la creación de riqueza, la cual es consecuencia de la libertad económica, es decir, de la libertad para trabajar y emprender, para invertir y producir, para comprar y vender, para consumir y ahorrar, al grado de poder afirmar que a mayor libertad económica más creación de riqueza, tal y como lo muestra, una y otra vez, el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage: en 2013, en los cinco países con más libertad económica (Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda y Suiza), se generó un ingreso per cápita de 44 mil 024 dólares anuales; en los cinco países con menos libertad económica (Eritrea, Venezuela, Zimbawe, Cuba y Corea del Norte), se genera un ingreso per cápita de 4 mil 899 dólares anuales, prácticamente una décima parte en comparación con los cinco primeros países.

A más libertad para crear riqueza, más riqueza creada, lo cual hace posible, no un mundo perfecto, mismo que nunca se alcanzará, mucho menos en el ámbito de la economía, ya que el problema de la escasez (el hecho de que no todo alcanza para todos, y menos en las cantidades que cada uno quisiera), se puede reducir, pero no eliminar: siempre habrá necesidades, gustos, deseos y caprichos insatisfechos, y la utopía consiste en pensar que, bajo ciertas condiciones, la insatisfacción puede eliminarse, es decir, que toda necesidad, gusto, deseo o capricho puede satisfacerse, tal y como pensaba Marx que sucedería en el comunismo, paraíso terrenal en el cual cada quien aportaría según su capacidad y recibiría según sus necesidades, razón por la cual todas ellas sería satisfechas, lográndose así un mundo perfecto, sin insatisfacciones de ningún tipo, lo cual no pasa de ser una tontería, como lo son todas las utopías comunistas, socialistas, igualitaristas, etc.: si voy a recibir según mis necesidades, ¿me esforzaré para aportar según mis capacidades?

La libertad hace posible un mundo mejor, mientras que las utopías prometen uno perfecto, siempre a cambio del sacrificio de la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal, sacrificio que se impone a sangre y fuego, con el agravante, ¡cómo si la imposición de dicho sacrificio no fuera ya lo suficientemente grave!, de que ese mundo perfecto nunca se consigue, ni se conseguirá, porque un mundo perfecto, si esa perfección ha de estar a la altura de la dignidad de la persona, supone la libertad. Y en este punto, el del respeto a la libertad, sí que se puede, y debe, alcanzar la perfección, con un solo límite: que la libertad de A no atente contra la libertad de B, o, dicho de otra manera, que la libertad se respete para todos, lo cual supone que el único límite que se justifica imponer a la libertad de cada cual es el que hace posible la libertad de cada quien.

Por ello, pongamos el p unto sobre la i.


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