DOMINGO, 24 DE NOVIEMBRE DE 2013
El punto sobre la i
¿A usted le parece buena idea desperdigar el gobierno?
No
No sé

Arturo Damm





“En las sociedades libres los individuos deben tener el control total de sus vidas recibiendo los beneficios o los castigos, como consecuencias de sus acciones.”
Ricardo Valenzuela

En una sociedad de personas verdaderamente libres, la tarea esencial del gobierno debe ser, primera, prohibir la violación de derechos (no prohibir cualquier daño que uno le pueda hacer a otro, ya que hay muchos daños -por ejemplo: los morales- que el gobierno no debe prohibir), derechos que no hay que confundir, ni con las necesidades (confusión propia de socialistas), ni con los intereses (confusión propia de mercantilistas) y, segunda, impartir justicia, es decir, castigar al que haya violado el derecho de alguien más, derecho que puede ser natural, aquel con el que la persona es concebida (vida, libertad individual, propiedad privada) o contractual, aquel que la persona, vía la firma de un contrato, acepta voluntariamente.

En una sociedad de personas verdaderamente libres, el mal que el gobierno debe prohibir (ojalá también lo pudiera evitar, ¡pero no hay gobierno cien por ciento eficaz!) es la delincuencia (definida como la violación de derechos), y el bien que debe proveer (provisión que, dada la ineficacia de todo gobierno, nunca se logra en todos los casos), es la justicia (definida como el castigo al delincuente). En esa sociedad, la de personas verdaderamente libres, la lucha en contra de todos los otros males (hambre, enfermedad, ignorancia, etc.) y a favor de todos los otros bienes (comida, atención médica, educación, etc.), es responsabilidad de cada quien.

En una sociedad de personas verdaderamente libres el gobierno no es más que gobierno, y como tal prohíbe, y en la medida de sus posibilidades impide, la violación de derechos y,   también en la medida de sus posibilidades, imparte justicia, sin pretender ser desde ángel de la guarda, y como tal preservarnos de TODOS los males, ni hada madrina, y como tal concedernos TODOS los bienes, concesión de bienes (por ejemplo: comida, atención médica, educación, etc.) que muchas veces es la condición de posibilidad para preservar de los males (hambre, enfermedad, ignorancia, etc.), gobierno ángel de la guarda que atenta en contra de la libertad individual, gobierno hada madrina que lo hace en contra de la propiedad privada, siendo que ambos atentan contra la responsabilidad personal. No hay sociedad de personas verdaderamente libres allí donde el gobierno no respeta la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal, con un único límite: el respeto a los derechos de los demás. La libertad de uno termina donde empieza el derecho del otro.

En un sociedad de personas verdaderamente libres cada quien es responsable de las consecuencias de sus actos, sean positivas (ganancias), o negativas (pérdidas), y a cada quien se le reconoce el derecho de disfrutar de las ganancias (resultado de sus aciertos; ojo: de sus aciertos), y la obligación de asumir las pérdidas (resultado de sus desaciertos; ojo: de sus desaciertos), sin la posibilidad de que alguien lo obligue a compartir las primeras y sin la posibilidad de que alguien obligue a alguien más a asumir las segundas, todo lo cual da como resultado la violación de la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal, negando, en la práctica, que la libertad es inseparable de las dos erres: la erre del Riesgo y la erre de la Responsabilidad y, en concreto, de la responsabilidad por los riesgos asumidos, algo que, de nueva cuenta en la práctica, y también en el discurso, los gobiernos no reconocen. ¿Resultado? Sociedades de personas sometidas por los gobiernos ángel de la guarda y hada madrina.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus