LUNES, 7 DE JULIO DE 2014
El punto sobre la i
¿A usted le parece buena idea desperdigar el gobierno?
No
No sé

Arturo Damm





“El liberalismo no quiere que todos seamos liberales. Quiere que todos seamos libres”
Mario de Freitas

¿Qué quiere decir, suponiendo la convivencia, y por lo tanto no sólo el otro, sino la relación con el otro, que seamos libres? Que la ley le permite a cada quien hacer lo que le dé la gana, con una única condición: que al hacerlo no viole los derechos de los demás, derechos que pueden ser, en esencia, de dos tipos: naturales, aquellos con los que la persona es concebida; contractuales, aquellos que la persona adquiere voluntariamente.

Supuesta la convivencia, ¿qué quiere decir que seamos libres? Que la ley, lo único que debe hacer, es prohibir dañar a los demás, lo cual tiene que ver con la virtud de la justicia (daños que deben circunscribirse a la violación de los derechos de las personas, y nada más, ya que esos son los daños delictivos por su propia naturaleza), absteniéndose de prohibir dañarse uno mismo, lo cual tiene que ver con la virtud de la prudencia, y de obligar a ayudar a los demás, lo cual tiene que ver con la virtud de la beneficencia, justicia que sí debe ser impuesta por la fuerza, beneficencia y prudencia que deben dejarse a la voluntad de cada quien. La ley no debe prohibir que A se haga daño a sí mismo, ni obligar a A a hacerle el bien a B.

Si, supuesta la convivencia, que seamos libres quiere decir que la ley lo único que debe prohibir es violar los derechos de los demás, entonces, si la ley se limita a esta tarea, seremos libres, en el sentido de que disfrutaremos del mayor grado de libertad posible, más allá del cual la libertad degenera en libertinaje, definido como el desenfreno en la conducta, que desemboca en la violación de los derechos de los demás.

Que seamos libres (más bien: que se reconozca nuestra libertad), quiere decir que lo único que no debemos hacer (por más que sí podamos hacerlo) es violar los derechos de los demás, lo cual supone que nadie más violará los nuestros, para lo cual la ley debe abstenerse, uno, de prohibir que nos hagamos daño a nosotros mismos (el ejercicio de la prudencia –virtud por la cual cada quien cuida de sí mismo– debe ser voluntario) y, dos, de obligarnos a hacerle el bien a los demás (la práctica de la beneficencia –virtud por la cual uno cuida de los demás– debe ser, al igual que la de la prudencia, voluntaria).

El que la única tarea de la ley sea prohibir violar los derechos de los demás es la esencia del liberalismo, y es la condición de posibilidad del ejercicio pleno de la libertad individual, de la cual debe depender, tanto el ejercicio de la prudencia (cuidar de uno mismo) como la práctica de la beneficencia (cuidar de los demás), beneficencia que hoy es impuesta por el gobierno hada madrina, que pretende concederle al ciudadano todos los bienes, prudencia que hoy es impuesta por el gobierno ángel de la guarda, cuya intención es preservar al ciudadano de todos los males, comenzando por los que puede hacerse a sí mismo, gobiernos hada madrina y ángel de la guarda que violan la libertad individual (y también la propiedad privada, que es una de las condiciones de posibilidad de la libertad individual).

Si hemos de ser libres, podremos serlo dentro del marco del liberalismo, es decir, del respeto irrestricto a los derechos de la persona, que, o son los naturales, o son los contractuales, pero que nunca pueden serlo los inventados por los gobiernos y sus legisladores. Quien realmente entiende lo que es la libertad, y la relación entre propiedad privada y libertad individual (la primera es la condición de posibilidad de la segunda), solamente puede defenderla dentro del marco del liberalismo, es decir, del respeto irrestricto a los derechos de la persona, mismos que no hay que confundir, ni con necesidades, como lo hace el socialismo, ni con intereses, mucho menos pecuniarios, como lo hace el mercantilismo, mercantilismo y socialismo que siguen estando presentes, por lo que el liberalismo, más allá de ciertos elementos liberales que sí están presentes, sigue estando pendiente.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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