MARTES, 10 DE ENERO DE 2017
El punto sobre la i
¿Usted está de acuerdo en que se eliminen las comisiones bancarias?
No
No sé

Arturo Damm





“Proteger la propiedad privada ha de ser una finalidad de toda autoridad respetuosa de la libertad de las personas.”
Luis Alfonso Herrera

Hoy, en las democracias, ¡y no digamos en las dictaduras!, la principal agresión contra la libertad individual no se da de manera directa, sino indirectamente, a través de las agresiones en contra de la propiedad privada, ya que la segunda es la condición de posibilidad del ejercicio de la primera, de tal manera que en la misma medida en la que se limita la propiedad privada se limita la libertad individual. Por eso es importante insistir en lo que afirma Herrera y exigírselo a la autoridad: proteger la propiedad privada ha de ser una finalidad de toda autoridad respetuosa de la libertad de las personas, e insisto en este punto: esa protección debe ser, no un objetivo, sino EL objetivo de todo gobierno, único fin que justifica su existencia y lo que, en primera instancia, la hace posible: el cobro de impuestos, es decir, el poder legal para obligar al contribuyente (ciudadano) a entregarle al recaudador (gobierno) parte del producto de su trabajo. En eso, ni más ni menos, consiste el cobro de impuestos, mismo que en las manos del Estado Benefactor, y de su principal agente: el gobierno redistribuidor, degenera en la expoliación legal, en el robo con todas las de la ley, ley que lo hace legal pero de ninguna manera justo.

Para entender lo dicho hay que tener en cuenta que el derecho a la propiedad privada es el derecho a la libertad individual para usar, disfrutar y disponer de lo que es de uno, con una sola condición: que al hacerlo no se violen derechos de terceros. Libertad individual y propiedad privada son las dos caras de una misma moneda. Por ello es que el derecho a la libertad, es decir, a la decisión y elección, a decidir y elegir, siempre se ejerce sobre alguna propiedad, comenzado por la más importante: uno mismo (sobre quien ejercemos la capacidad para decidirnos y elegirnos). Quien no es dueño de sí mismo no puede ser dueño de nada más. Y quien no es dueño de algo no tiene nada sobre lo cual ejercer su capacidad de decisión y elección, es decir, su libertad.

Mi libertad, mi capacidad para decidir y elegir, solamente la puedo ejercer, legítimamente, sobre lo que es de mi propiedad, propiedad privada que hoy se ve sistemáticamente agredida por el gobierno redistribuidor, que es el principal agente del Estado Benefactor, gobierno redistribuidor que es la regla (hoy gobernar es sinónimo de redistribuir: póngase atención a lo que los gobiernos hacen y se corrobora esta afirmación), comenzando por las democracias, ¡y tal vez consecuencia inevitable de las mismas!, que han degenerado en mercados electoreros: se vota por alguien a cambio de lo que ese alguien, de llegar al poder, te dará, según lo prometido durante la campaña electoral, momento de hacer dos preguntas: ese alguien, ¿realmente tiene la intención de cumplir sus promesas?; y si la tiene, ¿de dónde sacará los recursos para cumplirlas? ¿A quién le quitará para darte?

Con relación a esta última pregunta hay que tener presente lo siguiente: 1) ningún gobierno es capaz de darle todo a todos, por lo que solo le da algo a algunos; 2) aquello que a algunos les da previamente, de una u otra manera (y fundamentalmente hay dos: cobrando impuestos, que es igual a quitar dinero; o generando inflación, que es igual a quitarle poder adquisitivo al dinero), se lo tuvo que haber quitado a otros (el gobierno, como tal y directamente, no crea riqueza, solamente la consume y/o redistribuye); dado que el gobierno cobra por quitar y dar, nunca regresa la misma cantidad que quitó. 

Si, como lo señala Herrera, proteger la propiedad privada debe ser un fin de la autoridad respetuosa de la libertad individual, entonces el Estado Benefactor, y el gobierno redistribuidor, que hoy son la regla, no deberían existir.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus