MARTES, 22 DE OCTUBRE DE 2019
El punto sobre la i
¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
No
No sé

Arturo Damm





“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
H.L. Menken

El poder del gobierno es el poder prohibir, el poder obligar y el poder castigar. Castigar a quien no cumpla con la prohibición o la obligación. Cada uno de estos poderes atenta contra la libertad de la persona, contra su capacidad para decidir y elegir, en la que reside su dignidad, de tal manera que atentar contra la libertad puede ser tanto como atentar contra la dignidad de la persona, momento de preguntar en qué casos se justifica limitar la libertad.

La respuesta es obvia: la libertad debe limitarse en los casos en los que la persona decida violar los derechos de los demás, atentando contra su vida (asesinando), su libertad (secuestrando) y su propiedad (robando). Ese mal uso de la libertad debe prohibirse y castigarse, para lo cual se necesita de alguien que, con legitimidad, lo prohíba y castigue, lo cual supone el uso de la fuerza que, en este caso, resulta legítimo, porque la fuerza se usa para defender los derechos de las personas, defensa que es parte esencial de la convivencia civilizada.

No debe dejarse a la libre decisión de cada quien el respeto a los derechos de los demás, de la misma manera que no debe dejarse sin castigo a quien los viole, por lo que hace falta, para la convivencia civilizada, la prohibición (te prohíbo matar, secuestrar y robar), la prevención (impediré que mates, secuestres y robes) y, en caso de fallar la prohibición y/o la prevención, el castigo (si matas, secuestras o robas te castigo), todo lo cual supone una autoridad honesta y eficaz, cuyas tareas van, desde la redacción de las prohibiciones, pasando por la prevención de las violaciones, hasta el castigo de los violadores (asesinos, secuestradores, ladrones).

Todo lo anterior supone limitar la libertad, ya sea obligando, ya prohibiendo, ya castigando. Obligar al ciudadano a entregar parte del producto de su trabajo, para pagarles a quienes realizarán, con honestidad y eficacia, las tres tareas antes mencionadas, indispensables para la convivencia civilizada: prohibir delitos, prevenir delitos y castigar delitos. Prohibir violar los derechos de los demás: no matarás, no secuestrarás, no robarás. Castigar a quien no cumpla con la obligación de entregar parte del producto de su trabajo (pagar impuestos) y a quien no cumpla con la prohibición de no violar los derechos de los demás (respetar la vida, libertad y propiedad de los otros).

Si aceptamos que para convir civilizadamente hay que respetar los derechos de los demás, y si reconocemos que no todos lo hacen, entonces debe haber alguien que lo prohíba y prevenga y, de fracasar la prohibición y/o la prevención, que lo castigue. Al que lleva a cabo estas tareas se le llama gobierno, cuya función esencial es limitar la libertad de todos para garantizar los derechos de cada uno, única limitación de la libertad que se justifica, algo que los gobiernos no reconocen, siendo hoy la principal amenaza contra la vida, la libertad y la propiedad de los ciudadanos. Los gobiernos terminan haciendo lo que deben prohibir a los ciudadanos.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus