DOMINGO, 23 DE OCTUBRE DE 2005
En venta: Un Madrazo eficaz y un López canonizado

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


Más artículos...
Asuntos Capitales
• Inversión Fija Bruta

Santos Mercado
• Después de la pandemia, a resolver la crisis económica

Manuel Suárez Mier
• Liderazgos fallidos

Arturo Damm
• Domingo, día clave

Fernando Amerlinck
• Hernán Cortés, el padre de la patria

Luis Pazos
• AMLO, ¿suicidio político?

Arturo Damm
• Lo ha dicho Negrete


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Juan Pablo Roiz







“Algunos políticos mexicanos, como Madrazo y su viejo rival López, parecen convencidos de que los mexicanos somos tan idiotas como para tragar de todo sin rechistar.”


Roberto Madrazo sabe hacer que las cosas se hagan. Así nos venden al prácticamente único candidato del PRI a la Presidencia de la República. Y sí, tal parece que Madrazo es muy eficaz para conseguir lo que se propone. Basta con preguntarle al perdidoso Arturo Montiel

 

Cuando hacía sus pinitos en la política de las ligas mayores, como senador de la Republica, Madrazo fue un eficaz instrumento del entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari para organizar sesudas consultas en el Senado alrededor de un eventual Tratado de Libre Comercio de México con Estados Unidos y Canadá. Madrazo cumplió la tarea. No porque creyera en las bondades del libre comercio –un asunto que le resulta totalmente irrelevante, que simplemente no entra en sus cálculos– sino porque hizo lo que esperaba de él quien entonces hacía y deshacía en el PRI y en el país: Carlos Salinas de Gortari. Se ganó entonces la designación para ser el futuro gobernador de Tabasco.

 

Como se recordará, su triunfo no fue terso ni impoluto, sino que estuvo rodeado de acusaciones y sospechas. A tal grado que el siguiente Presidente, Ernesto Zedillo, quiso jugar a la gran política –y de paso darle otro golpe a su enemigo Carlos Salinas de Gortari– maniobrando para que Madrazo renunciase a ser gobernador y se convocaran nuevas elecciones (recuérdese, también, que esto beneficiaba a otro tabasqueño revoltoso de apellido López, a quien Zedillo ayudó a crecer políticamente y quien se vio súbitamente beneficiado con la voluminosa documentación que presuntamente probaba el fraude electoral en Tabasco cometido por Madrazo). Zedillo y su muy poco eficaz secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, perdieron la partida y Madrazo fue otra vez eficaz para desafiar al mismísimo Presidente y mantenerse como gobernador, contra viento y marea.

 

Así podríamos seguir con la historia de la eficacia de Madrazo. Lo que salta a la vista es que Madrazo consigue que se hagan las cosas sin detenerse mucho en la limpieza de los métodos (es eficaz, pero nada limpio para hacer la faena) y sin detenerse nada en la moralidad de los fines. Medios sucios y fines más sucios. Pero eso sí, eficaz.

 

El eficaz Madrazo ya se deshizo de Montiel –y de paso de los molestos señores y señoras del TUCOM– con gran eficacia. De nuevo, los métodos han sido singularmente sucios y los fines nada edificantes.

 

La propaganda del PRI de Madrazo –si es que a estas alturas hay algo del PRI que no se rinda por la buena o por la mala ante Madrazo y sus intenciones- nos quiere vender eficacia, sin reparar en la moralidad y limpieza de los medios y, desde luego, sin disfrazar su discurso de la eficacia con algún fin más o menos noble –“amor a México” u otra frase cursi de las que se estilan en las campañas políticas.

 

Es, a todas luces, un platillo muy difícil de tragar. Pero algunos políticos mexicanos, como Madrazo y su viejo rival López –ambos tabasqueños, por cierto-, parecen convencidos de que los mexicanos somos tan idiotas como para tragar de todo sin rechistar.

 

Madrazo nos quiere vender la eficacia como regla suprema, pero es una eficacia de gran “capo” de la Mafia que siempre se sale con la suya. Nos pide que admiremos su determinación para pasar por encima de todo y de todos para conseguir sus fines. Nos pide que abandonemos nuestro futuro a sus manos: con suerte hasta nos podría ir bien; con suerte, siempre y cuando no nos vayamos a cruzar en su camino, hasta nos dejaría vivir más o menos en paz (dentro de una cloaca, pero en relativa calma). Difícil de tragar, por no decir imposible.

 

López, por su parte, nos pide igualmente un acto supremo de Fe no en su eficacia sino en su incorruptibilidad; ya nos dijo que él no tiene que dar explicaciones de las corruptelas de sus colaboradores, amigos y subordinados. Él, redentor por decreto irrefutable que emitió él mismo, está por encima de las mezquindades humanas. Difícil, casi imposible de tragar.

 

Así las cosas, parecería que sólo nos queda Felipe Calderón. Cuando menos él no ha tratado de hacernos tragar ruedas de molino. Cuando menos no nos ha tratado como idiotas que requieren ser redimidos por la eficacia sin moral o por la moralina populista sin restos de dignidad personal.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus