Sólo para sus ojos
Oct 2, 2006
Juan Pablo Roiz

Un regalito para Marcelo, ¿a cambio de qué?

Nace un nuevo y prometedor noviazgo. Marcelo hereda del Peje algunas poderosas amistades.

El área de noticias de la segunda cadena de televisión de México, Televisión Azteca, se caracteriza por actuar espasmódicamente al dictado de las instrucciones y consignas del dueño de la empresa (algo común también en otras televisoras del mundo, pero que en el caso de los del Ajusco se ha vuelto tan burdo que alcanza ribetes cómicos); por eso algunos observadores se preguntaban en días pasados qué diablos se trae ahora el dueño de esa empresa contra el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

 

No se necesita mucha sagacidad para encontrar que dicho aeropuerto es poco menos que desastroso y que ahí tampoco el secretario de Comunicaciones, Pedro Cerisola Weber, hizo bien su trabajo, pero no parece que los tambores de guerra de TV Azteca apunten hacia ese “buen amigo” que prácticamente les dio –envuelto para regalo- el canal 40 de televisión. Entre la tropa de la FCA (Fuerza Contrainformativa Azteca) surgió la versión de que esta nueva campañita de desprestigio y propaganda “negra” sólo era producto del enojo de la televisora porque las autoridades del aeropuerto capitalino siempre le dan amplias facilidades, trato preferencial y privilegios, a la competencia, Televisa, en la cobertura de informaciones que se generan ahí, por ejemplo: cuando llega o parte la selección de futbol, algún artista o, la más reciente, y que fue “la gota que derramó el vaso”, cuando arribaron a México los famosos tres náufragos pescadores de tiburón que habrían sobrevivido por meses en medio del océano. Para variar, y a pesar de que los de FCA movilizaron a sus infanterías y a dos o tres mandos superiores para ganarle la nota a los “televisos” –y llevarse a los inopinados héroes a los estudios del Ajusco para hacerles lacrimosas entrevistas estilo “Ciudad desnuda”-, se encontraron con que Televisa y su estrellita, Carlos Loret de Mola, ya tenían todo amarrado para quedarse en exclusiva con todo el paquete y que, salvo uno de los náufragos arrebatado a última hora a las huestes de Emilio Azcárraga Jean, los de Chapultepec 18 arrasaron. Enterado de este nuevo revés, cuentan los chismosos, el “siempre ecuánime” Salinas Pliego montó en cólera y ordenó la campañita contra el aeropuerto capitalino.

 

Hasta ahí la versión confeccionada a retazos de susurros en los pasillos de la televisora. Pero el viernes se descubrió el pastel: La campañita en contra del aeropuerto capitalino bien podría ser un obsequio al próximo jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard. La gran pregunta es ¿a cambio de qué?

 

David Páramo, uno de los más o menos recientes fichajes de la nómina de esa televisora,  escribió en su columna del viernes en “Excélsior”:

 

Cuando Marcelo Ebrard era candidato al Gobierno del DF dijo una y otra vez que en cuanto tomara posesión pediría oficialmente a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que le entregara la administración del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Argumentó que muchas de las grandes ciudades del mundo administran su aeropuerto local. Además, aseguró que operaría mucho mejor ya que habría mayor coordinación entre vialidad, transporte terrestre y la operación de la terminal (sic) aérea… En cierto sentido la operación de una terminal (sic, otra vez) aérea con estas características permite fortalecer los ingresos del Distrito Federal y sería un paso en el federalismo. Quizá por la efervescencia de la campaña o porque en una de esas nadie lo tomó en serio, la propuesta de Ebrard fue más o menos ignorada”.

 

Y Páramo, tan furibundamente antiperredista se mostró de pronto como el mejor promotor del sueño acariciado por Ebrard: “El AICM tiene gravísimos problemas en demoras, tiempos largos de traslado de pasajeros en la terminal que generan molestias. Se ha hecho creer que el problema está en los edificios terminales y construyendo más espacios comerciales mejorará la operación.

“Ya se levanta la parte en la que está el Hangar Presidencial para construir un nuevo edificio terminal que, en poco tiempo solucionará el problema de fondo que está en las pistas. Este aeropuerto sólo puede operar una pista a la vez, lo que genera graves inconvenientes. Se necesita abrir otra pista. Hay quienes consideran que en lugar de usar los nuevos terrenos para otra terminal se tendría que abrir la separación entre las pistas para que operen simultáneamente. Otros más creen que la respuesta está en la expropiación de terrenos aledaños al AICM para la nueva pista. Sería interesante ver qué tipo de respuesta daría Ebrard. ¿Puede imaginar por un momento al jefe de Gobierno electo del DF expropiando terrenos para construir el aeropuerto? Sea como sea, darle la administración al GDF sería un movimiento interesante que valdría mucho la pena considerar.”

 

La jugada de presión -¿para eso sirve la tele o qué no?- es tan burda que resulta casi transparente: “-¿Quieres el aeropuerto, Marcelo?, no te preocupes, yo te plancho el asunto…”.

 

Nace un nuevo y prometedor noviazgo. Marcelo hereda del Peje algunas poderosas amistades. Hoy el aeropuerto capitalino, mañana la Presidencia 2012-2018. Marcelo ya tiene, por ahora, a esa televisora en la bolsa. Claro que no es una donación graciosa de la televisora por la “linda cara” –es un decir- de Marcelo. Amor con amor se paga. Habrá que estar pendientes de cuál es la contraprestación –cuantiosa- que esperan en TV Azteca.

 

Para que después me vengan con el cuento de que no hay tiburones sueltos..., feroces y hambrientos. Toma nota, Felipe.



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El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

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