VIERNES, 29 DE JUNIO DE 2007
Una nueva aventura

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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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Manuel Suárez Mier







“Tomo el reto de regresar al sector público como un privilegio que me permite sumarme al esfuerzo de contribuir al éxito de la administración de Felipe Calderón, cuyo liderazgo claro y decidido va encaminado con paso firme a enfrentar grandes problemas nacionales, por mucho tiempo relegados.”


Este será mi último Aquelarre Económico de la nueva serie diaria que emprendí hace trece meses. He decidido colgar la toga y el birrete de American University, suspender mis labores como consultor en temas económicos y financieros, y guardar la pluma con la que esto escribo.

 

Un buen amigo me convenció de regresar al servicio público después de una década de haber dejado mi última responsabilidad en el Banco de México. En estos años, emprendí múltiples y gratificantes actividades, todas ellas vinculadas con la economía política que me apasiona.

 

En este lapso me percaté que la enseñanza de economía en muchas escuelas se volvió irrelevante, al enfatizar modelos de avanzada “sofisticación” matemática –como dicen los economistas que piensan en inglés- pero sin la menor aplicación a la realidad.

 

Ello me llevó a dejar el ITAM para sumarme al mundo feliz de la investigación aplicada en el think-tank independiente por excelencia de México, el Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC)  donde pasé varios años tratando de contribuir a las causas liberales de nuestro país.

 

Al mismo tiempo inicié la primera serie diaria de mis Aquelarres Económicos, que llegaron casi a mil, en El Economista, diario al que he estado vinculado desde sus ya remotos orígenes, al tiempo que tuve la gran oportunidad de hacer comentarios radiofónicos y televisivos y participar en conferencias y seminarios sobre la economía política de México.

 

Siguió la invitación que me hizo Bank of America para ser su economista para América Latina, labor que desempeñé por tres años, y que me trajo a la ciudad de Washington dónde existen amplios recursos y numerosos expertos para analizar la marcha de las economías iberoaméricanas.

 

La academia volvió a tocar a mis puertas, esta vez con la invitación de American University para dar clases de economía y finanzas en su prestigiosa School of International Service (SIS), el más grande plantel de Estados Unidos especializado en el estudio y la enseñanza de asuntos internacionales.

 

Dar clases y aprender de los alumnos es una actividad que siempre me ha atraído y a la que inevitablemente regresaré, entre otras cosas porque cuando se tiene el reto de enfrentar a las mentes inquietas y llenas de preguntas de los alumnos, ello obliga a digerir plenamente y estructurar mejor las ideas.

 

Por lo pronto, tomo el reto de regresar al sector público como un privilegio que me permite sumarme al esfuerzo de contribuir al éxito de la administración de Felipe Calderón, cuyo liderazgo claro y decidido va encaminado con paso firme a enfrentar grandes problemas nacionales, por mucho tiempo relegados.

 

Extrañaré también el ejercicio cotidiano de escribir mis ideas e impresiones y a mis estimables y queridos lectores, a quienes respeto y aprecio y de quienes mucho he aprendido por sus comentarios y críticas. Ya habrá ocasión de volvernos a encontrar, pero por lo pronto les mando un fraternal saludo.


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