MIÉRCOLES, 25 DE JULIO DE 2007
Impuestos contra la filantropía

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“Las autoridades fiscales nos dicen que hay abusos en la deducción de donativos. Y quizá así sea. Pero lo que debe hacer es combatir los abusos y no eliminar la deducibilidad. También hay abusos en la actuación del gobierno, pero no por eso eliminamos el gobierno sino que castigamos a quienes cometan irregularidades.”


La cultura de la filantropía ha venido surgiendo de manera muy gradual en nuestro país. En otros países, y especialmente en los Estados Unidos, siempre se consideró que la sociedad civil tenía un papel muy importante que desempeñar en el apoyo a los más necesitados o a causas nobles, como las artes y la ecología. Los mexicanos siempre hemos considerado que estas funciones valiosas deben ser preocupación sólo del gobierno.

 

En los últimos años hemos visto cómo ha cambiado poco a poco esta actitud. Las empresas, por un lado, pero la sociedad en su conjunto, por el otro, se han involucrado cada vez más en los esfuerzos por ayudar a los más necesitados o por apoyar causas valiosas. Han surgido así esfuerzos como Movimiento Azteca y el Teletón y fundaciones como la de TV Azteca y la de Telmex que han hecho un trabajo muy eficaz apoyando el trabajo de innumerables agrupaciones que apoyan causas de una enorme diversidad. La gente de menores recursos ha respondido con generosidad a este espíritu filantrópico y ha aportado grandes cantidades de dinero a los movimientos organizados por los medios de comunicación y a las fundaciones.

 

El ánimo filantrópico no surge por supuesto en el vacío. Las donaciones de las empresas y de las fundaciones privadas han sido producto en buena medida de la posibilidad de deducir éstas fiscalmente, como ocurre en virtualmente todos los países del mundo. Estas grandes donaciones privadas son el detonante para las pequeñas que crean un espíritu solidario en toda la sociedad.

 

Este nuevo espíritu filantrópico, sin embargo, podría tener los días contados. Si se aprueba la propuesta de reforma fiscal del presidente Felipe Calderón, los donativos no serían ya deducibles de impuestos en la nueva Contribución Empresarial de Tasa Única. Esto haría que cayeran de manera dramática.

 

Es de entender que la Secretaría de Hacienda busque tener un sistema fiscal sin excepciones. El sistema que tenemos en la actualidad, que está lleno de tratos especiales y preferenciales, ha sido el principal responsable de que la recaudación por impuestos en México sea de un lamentable 11.5 por ciento del producto interno bruto, una cifra que palidece no sólo ante las de los países desarrollados, que registran niveles de entre 30 y 40 por ciento, sino incluso ante las de naciones centroamericanas. Tiene sentido, pues, acabar con las excepciones.

 

Pero en casi todos los países del mundo se entiende que los donativos tienen una función muy importante que desempeñar en la economía. El trabajo filantrópico de las empresas y fundaciones privadas es usualmente más eficiente que el de los gobiernos, que dedican una parte muy importante de sus recursos a contratar burócratas y a gastos de administración. Es falso, por otra parte, que las deducciones fiscales sean una forma de nada más pasarle toda la factura de las donaciones al gobierno. Al deducir sus aportaciones, las empresas y personas sólo disminuyen su pago de impuestos en la medida de la tasa que pagan. Si la tasa de impuesto que se paga es de 28 por ciento, por ejemplo, el contribuyente sólo deduce esta cantidad y el resto del donativo lo paga completamente de su bolsillo.

 

Las autoridades fiscales nos dicen que hay abusos en la deducción de donativos. Y quizá así sea. Pero lo que debe hacer es combatir los abusos y no eliminar la deducibilidad. También hay abusos en la actuación del gobierno, pero no por eso eliminamos el gobierno sino que castigamos a quienes cometan irregularidades.

 

La verdad es que los más necesitados de la sociedad mexicana son quienes terminarían pagando el costo de la eliminación de la deducción de los donativos. Esperemos que el Congreso la reintroduzca.

• Reforma fiscal

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