MARTES, 6 DE DICIEMBRE DE 2005
El peligro del puntero

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“El PRD sigue siendo el favorito para la elección del 2 de julio en la capital federal. Pero los perredistas ni siquiera tienen políticamente escriturado el Distrito Federal.”


Escribo estas notas antes de que comience la elección interna del PRD en el Distrito Federal. No conozco, por lo tanto, ni el resultado ni los sucesos que puedan tener lugar durante la votación. Lo que sí me queda claro es que, como todo partido que se encuentra en primer lugar en las preferencias, el PRD tiene mucho más que perder en esta elección de lo que puede ganar.

 

En este momento virtualmente todos los analistas dan al PRD como seguro ganador de las elecciones del 2 de julio del 2006 en el Distrito Federal. La contienda interna que ha enfrentado a Marcelo Ebrard con Jesús Ortega debía simplemente definir quién encabezará la invencible maquinaria perredista. Pero la campaña, que ha incluido enfrentamientos físicos, ha sido tan dura que se corre el riesgo de que el PRD se divida y permita el triunfo de algún otro partido.

 

Las encuestas -que no son un instrumento preciso para medir elecciones internas- mostraban hasta hace poco un virtual empate entre Ortega y Ebrard. Hay que recordar, sin embargo, que a pesar de que la elección es abierta, y que pueden por lo tanto participar en ella miembros o simpatizantes de cualquier partido político, lo más seguro es que sufraguen sólo los perredistas de corazón. Por ello, más que la popularidad de cada candidato, lo que definirá la votación será la movilización de votantes. Esto le da ventaja a Ebrad, quien cuenta con el apoyo de los grupos de René Bejarano, que son los mejor organizados no sólo del PRD sino de la ciudad. El problema es que un triunfo de Ebrard que se vea como consecuencia directa de acarreos de grupos corporativos llevará sin duda a una protesta de Ortega que podría poner en peligro la legitimidad del proceso y del candidato.

 

Mucho se está jugando el PRD capitalino en su elección interna. El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ha expresado abierta –y tontamente—su apoyo a Ebrard. Esto reducirá la legitimidad del triunfo del ex jefe de seguridad pública en caso de que éste gane, pero expondrá a López Obrador a una humillación pública innecesaria en caso de que el triunfo sea de Ortega.

 

Cuahtémoc Cárdenas apoya, por el contrario, a Ortega, más por una oposición a Ebrard que por legítima simpatía por el senador, ya que su candidato original era Pablo Gómez. A estas alturas del partido, sin embargo, Cárdenas tiene muy poco que perder en caso de que su candidato sea derrotado. En cambio si hay irregularidades, y éstas favorecen a Ebrard, la fuerza moral del ingeniero llevará a que se cuestione todo el proceso.

 

El PRD sigue siendo el favorito para la elección constitucional del 2 de julio en la capital federal. Pero los perredistas no tienen políticamente escriturado el Distrito Federal. Hace apenas seis años, en la elección constitucional del 2000, el panista Santiago Creel estuvo a punto de derrotar al propio López Obrador. Un pleito interno fuerte como consecuencia de una amañada elección interna podría ser un golpe brutal en contra del PRD capitalino en un momento en que la priísta Beatriz Paredes se ha convertido en una verdadera opción. No olvidemos que en cualquier competencia el puntero siempre corre el peligro de caer de su posición de privilegio.


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