Pesos y contrapesos
Dic 6, 2005
Arturo Damm

La pregunta (y parte de la respuesta)

¿De qué manera, y en qué magnitud, puede afectar el proceso electoral del 2006 a la economía?

¿De qué manera, y en qué magnitud, puede afectar el proceso electoral del 2006 a la economía? Al intentar una respuesta tengo presente lo dicho por uno de mis profesores: el único problema a la hora de predecir el futuro es que todavía no sucede, a lo que yo le agrego que, en mayor o menor medida, el futuro nunca es una prolongación tal cual del presente o, dicho de otra manera, que el presente no predetermina, de manera total, el futuro. Si así fuera el progreso resultaría imposible.

 

Aclarado lo anterior, vuelvo a la pregunta: ¿cómo puede afectar el proceso electoral del año entrante a la economía?, o, para preguntarlo de otra manera, ¿contaminarán las elecciones del 2006, desde las campañas hasta la votación, a la economía? La respuesta depende de tantas variables, la mayoría de las cuales no conozco, que resulta imposible darla sin partir de un conjunto de supuestos, que pueden, o no, cumplirse. ¿De qué manera puede el proceso electoral afectar a la economía? Todo depende ...

 

Congruente con lo escrito no voy a intentar responder la pregunta, sino a cambiarla, yendo del futuro inmediato al pasado reciente: ¿de qué manera ha afectado la política a la economía en los últimos años, mismos que han sido, en el ámbito político, por demás accidentados (y tal vez ello sea lo normal al dar los primeros pasos por el camino de la democracia, que es más que la democracia electoral)? Esta pregunta plantea otra: ¿cómo medir la afectación política de la economía? Una buena manera de hacerlo es por medio de tres indicadores: índice bursátil, tipo de cambio y tasa de interés, variables que nos permiten conocer, al instante, la confianza de los agentes económicos que participan en dichos mercados. Si el índice bursátil aumenta, si el tipo de cambio se revalúa, y si la tasa de interés baja, existe confianza. Por el contrario: si el índice bursátil baja, si el tipo de cambio se devalúa, y si la tasa de interés sube, existe desconfianza. ¿Cómo se han comportado estas variables a lo largo del año? Al momento de escribir este artículo la bolsa de valores suma 42 máximos históricos y una ganancia del 30 por ciento; el tipo de cambio ha pasado de 11.16 pesos a 10.58, una revaluación de 58 centavos, equivalente a 5.2 por ciento, y la tasa de interés de los Cetes a 28 días, que inició el año en 8.61 por ciento, se encuentra en 8.50 puntos porcentuales.

 

¿Qué hemos tenido en el 2005? Aumento en el índice bursátil, revaluación del tipo de cambio y baja en la tasa de interés, es decir, el comportamiento que refleja la confianza de los agentes económicos que participan en esos mercados (bursátil, crediticio y cambiario), ¡pese a que el desempeño de los políticos, y por lo tanto de la política, ha dejado mucho que desear!

 

No sé lo que va a pasar, pero sí sé lo que ha pasado, y los hechos son alentadores: lo acontecido en el ámbito de la política no ha contaminado la esfera económica, que se ha caracterizado por un comportamiento relativamente estable, lo cual quiere decir sin descalabros bursátiles, cambiarios o de tasas de interés. Es cierto: faltan crecimiento, empleos e ingresos, pero no es menos cierto que una de las condiciones para lograrlo (desafortunadamente no la única), es esa estabilidad: índice bursátil a la alza, y tipo de cambio y tasa de interés a la baja, sin olvidar el signo más claro de estabilidad: una inflación anual no mayor a 3 puntos porcentuales, inflación que, en octubre pasado, fue 3.05 por ciento.

 

Hasta hoy la política no ha contaminado la economía, y si en el 2006 se mantiene la relativa prudencia con la que se han manejado las políticas fiscal y monetaria, la política seguirá siendo impotente para contaminar la economía. Gil Díaz y Ortiz Martínez tienen la palabra.



Comments powered by Disqus
El punto sobre la i

El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

Othmar K. Amagi
Entrar
Encuesta de la semana
Termina la era “TLCAN” y comienza la era “T-MEC”. ¿Considera que será suficiente para remolcar a la economía mexicana y hacerla crecer a pesar de que los motores internos están apagados (consumo, inversión, inversión gubernamental)?
Artículos recientes...