Jaque Mate
Mar 27, 2008
Sergio Sarmiento

Corruptos e hipócritas

Si el PRD piensa que trabajar para el gobierno es fuente de descalificación, entonces que aplique ese criterio a todos los que hayan trabajado para un gobierno panista o priísta, incluido López Obrador, quien también lo hizo. Lo contrario sería un simple acto de hipocresía.

Una de las actitudes más molestas entre los políticos es la de que ellos mismos y sus organizaciones son --por supuesto-- inocentes e impecables, pero cualquier otro político y su partido son corruptos.

 

La semana pasada vimos un desplante de éstos. El PRD y los otros partidos del Frente Amplio Progresista habían venido promoviendo la creación de una comisión para investigar el presunto tráfico de influencias del secretario de gobernación Juan Camilo Mouriño.

 

Cuando finalmente se discutió la integración de la comisión en la Cámara de Diputados, los perredistas se opusieron a que ésta tuviera una participación paritaria de todos los partidos. No querían tampoco que un miembro del Partido Verde llevara la presidencia de la comisión.

 

Cuando en un principio se decidió darle la presidencia de la comisión a Carlos Puente del Partido Verde, Javier González Garza, coordinador de los diputados del PRD, leyó desde la tribuna el currículum del diputado sugiriendo que demostraba su deshonestidad personal. El problema, al parecer, es que Puente laboró en un momento en el área de comunicación de la Presidencia de la República.

 

Los diputados del FAP optaron por salirse del pleno en protesta por lo que consideraron la constitución de una comisión “tapadera”. Puente mostró una gran dignidad cuando subió entonces a la tribuna para renunciar a la presidencia de la comisión y no convertirse así en un obstáculo para su establecimiento. Pero de nada sirvió el gesto. Los perredistas sólo estaban dispuestos a aceptar una comisión que ellos controlaran. Al final, la Cámara de Diputados optó por nombrar a otro miembro del Partido Verde, Xavier López Adame, como presidente de la comisión.

 

Cualquier miembro de un partido político tiene derecho a defender sus posiciones, y a hacer las maniobras que requiera para favorecer sus intereses políticos o personales. Pero lo que resulta ya inaceptable es la actitud de tantos políticos que consideran corruptos a todos sus colegas excepto a ellos mismos.

 

Muchos de los actuales miembros del PRD han militado en el pasado en otros partidos, especialmente en el PRI, y han sido funcionarios de gobiernos priistas. Ahí está el caso de Ricardo Monreal, que fue de hecho coordinador de los diputados del PRI antes de buscar y obtener la gobernatura de Zacatecas por el PRD, y está también el de Arturo Núñez, quien fue subsecretario de Gobernación durante la presidencia de Ernesto Zedillo. Hoy ellos son muy limpios, porque militan en el PRD, pero eran supuestamente muy corruptos cuando lo hacían en el PRI.

 

Cada persona debe ser juzgada por sus actos. Carlos Puente es un legislador que merece tanto respeto como cualquiera, independientemente del partido en el que milite o de los cargos que haya tenido en el pasado. Si trabajar para el gobierno debe ser fuente de descalificación, entonces que se aplique ese criterio a todos los que hayan trabajado para un gobierno panista o priista, incluido Andrés Manuel López Obrador, quien también lo hizo.

 

Lo contrario sería un simple acto de hipocresía.

• PRD


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