MIÉRCOLES, 17 DE DICIEMBRE DE 2008
Sorpréndeme, Ben, sorpréndeme

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“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
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“¿Loquitos por la crisis o en crisis por los loquitos?”


¿Qué es lo que sucede cuando los políticos le añaden al mandato del banco central, que es preservar la estabilidad de la moneda, el mandato de estimular el crecimiento y la creación de empleos? Sucede que los banqueros centrales se transforman en políticos y cometen errores garrafales. Como el que cometió ayer, ávida de mostrar que está haciendo algo espectacular en medio de la crisis, la Reserva Federal de los Estados Unidos.

 

Si lo que Ben Bernanke y su banda querían era sorprender –y complacer- al presidente electo, probablemente lo lograron. Merecen un diez como políticos astutos y un cero como banqueros centrales responsables.

 

También sorprendieron –y complacieron, al menos en el corto plazo- a los mercados bursátiles, que festejaron un tremendo error de política monetaria como si fuese una maravillosa noticia (“esto sí es exuberancia irracional, ¿no lo cree, mister Greenspan?”). Como agudamente señaló John Authers, columnista de Financial Times,  si de veras la situación es tan desesperada como para que el banco central queme sus naves y agote todas sus municiones, significa que pasará muchísimo tiempo antes de que una empresa genere de nuevo utilidades. En realidad la situación no es desesperada, pero se necesitaba un espectacular golpe de efecto político con miras al 20 de enero, fecha en que asumirá el mando Barack Obama.

 

Del mismo modo, sorprendieron y complacieron de veras a los bancos en problemas, los que ahora podrán cambiar en la Fed sus préstamos malos por dinero, apalancarse diez veces o más (generar diez dólares de activos por cada dólar de capital), endeudarse a una tasa anual de 0.25% o menos e invertir en bonos de empresas y en papel comercial que les rendirán 8% o más.

 

Sin embargo, y sorpresas aparte, la decisión de la Reserva Federal sólo hará más prolongada la crisis. Leyeron mal un descenso en los precios y se imaginaron una terrible deflación. No hay tal. Una vez que se ha ubicado en el rango del cero al cuarto de punto (0 a 0.25) a la Fed sólo le quedará, para repetir el numerito, anunciar que le pagará a la gente para que se endeude. La locura.

• Crisis / Economía internacional

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