LUNES, 8 DE FEBRERO DE 2010
La responsabilidad fiscal sí paga... y paga bien

¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


Más artículos...
Isaac Katz
• Viejos pobres (II)

Arturo Damm
• Antineoliberalismo, ¿la solución?

Víctor Hugo Becerra
• No es feminicidio, es falta de Estado de Derecho

Arturo Damm
• Neoliberalismo, ¿culpable?

Manuel Suárez Mier
• El misterio chileno

Arturo Damm
• Capitalismo de compadres (II)

Asael Polo Hernández
• ¿Liquidar o estabilizar?


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Ricardo Medina







“No comprendo por qué el gobierno mexicano no está presumiendo, con razón y orgullo, que la responsabilidad fiscal sostenida contra viento y marea en plena crisis ha dado excelentes resultados? Si esto no es para presumirlo, o al menos para defenderlo, como ejemplo de un buen manejo fiscal en tiempos extremadamente difíciles, me pregunto qué sí lo es.”


¿Por qué se han ensombrecido en los últimos días las perspectivas de una recuperación económica mundial, en especial en Europa? Por algo que, desde el inicio de la crisis, era previsible: La desastrosa situación fiscal de los países de la "Europa periférica" (persiste en esa denominación, desempolvada en estos días, un dejo de desprecio y arrogancia, aquella vieja conseja de que la auténtica Europa "comienza en los Pirineos"), el conjunto de los "PIIGS" (en inglés: Portugal, Italy, Ireland, Greece, Spain). Ya vemos que no sólo existen los "BRIC" (Brasil, Rusia, India, China).

 

La preocupación acerca del futuro económico de esos países, en especial de Grecia y de España, está más que justificada. Basta ver sus balances fiscales, sus cifras de desempleo, la persistente caída de sus indicadores de producción. El riesgo para los mercados se llama insolvencia. Con algo de exageración podríamos decir que tales países, hace unos años orgullosos nuevos miembros de la Unión Europea, se han "agentinizado" a paso veloz, teniendo como telón de fondo la crisis global. Claro que los déficit fiscales de Estados Unidos y de la Gran Bretaña también son impresentables, pero nadie en los mercados pensaría que esas dos grandes naciones incurrirían en la insolvencia (no sólo cuenta el tamaño, también cuenta la reputación histórica y la hegemonía monetaria en el caso de Estados Unidos).

 

En este contexto, México y su gobierno federal deberían estar presumiendo, con razón y orgullo, que la responsabilidad fiscal sostenida contra viento y marea en medio de las solicitaciones de la crisis (¿ya se nos olvidaron todas las voces que exigían un mayor déficit fiscal porque esa era la receta indicada para combatir la recesión?, ¿ya se nos olvidaron las jactanciosas críticas de que era un disparate proponer reformas tributarias en medio de la crisis?), ha dado excelentes resultados: La recuperación económica no parece estar en riesgo en México -aun cuando dependa tanto de la demanda por productos manufactureros en Estados Unidos- y eso lo están sancionando los mercados: El "riesgo país" de los muy endeudados se dispara francamente, como les ha sucedido a Grecia y España, mientras que las perspectivas para México son promisorias.

 

Todo esto está muy bien y lo saben quienes lo deben de saber. Lo que me intriga es por qué, cuando hay un auténtico logro para presumir y defender, el gobierno federal tiende a quedarse callado o a esconder la cabeza. Lo digo porque la semana que acaba de terminar, y para no perder la costumbre, algunos medios de comunicación (específicamente el periódico "Reforma"), algunos comentaristas despistados y hasta uno que otro legislador del PRI acusaron al gobierno federal de haber "mentido" o "exagerado" acerca de la magnitud del golpe fiscal (caída de los ingresos públicos) que tuvo que enfrentarse en 2009. El argumento, si puede llamársele así, es tan torpe como perverso: "Si había un boquete tan grande, preguntan, ¿por qué no cerramos el año de 2009 con un gran déficit fiscal?". Es decir: Ahora resulta que es "malo" que no estemos tan mal como los tristemente famosos países PIIGS. Y también fue malo que, de manera previsora, el gobierno contase con fondos contingentes que le permitieron subsanar el golpe fiscal.

 

Los números son contundentes:

 

Reducción de Ingresos Presupuestarios y Medidas para Compensarla en 2009

(millones de pesos)

Disminución de ingresos

Medidas de ajuste

 

 

 

 

Total

303,870.6

Total

303,870.7

 

 

 

 

Petroleros

143,128.9

Remanente operación Banxico

95,000.0

Tributarios no petroleros

136,201.6

Fondos de estabilización

82,927.3

Propios Entidades de control

24,540.1

Coberturas petroleras

64,404.0

 

 

Excedentes Dependencias

21,035.0

 

 

Fondo inversión Dependencias

16,191.1

 

 

Otros

24,313.3

 

 

 

 

Fuente: Informe Trimestral de Finanzas Públicas, Cuarto Trimestre de 2009, SHCP.

 

Tal como lo muestra el cuadro anterior, la pérdida de ingresos -el “boquete fiscal”- fue en total de 303,871 millones de pesos. Dicha merma se compensó oportunamente con: (1) El remanente de operación de Banco de México entregado al gobierno federal, (2) Los recursos de fondos de estabilización -¡para eso son!-, (3) Los ingresos por las coberturas del precio del petróleo -contratadas ¡oportuna e inteligentemente! en 2008-, (4) Los ahorros que generaron varias secretarías de estado, (5) Los fondos de inversión de las dependencias federales, y (6) Recortes en otros rubros; todo lo cual suma 303,870 millones de pesos.

 

Si esto no es para presumirlo, o al menos para defenderlo, como ejemplo de un buen manejo fiscal en tiempos extremadamente difíciles, me pregunto qué sí lo es.

• Problemas económicos de México • Política fiscal

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus