Jaque Mate
Sep 8, 2011
Sergio Sarmiento

Chivos expiatorios

En México los políticos siempre buscan chivos expiatorios para echarles la culpa de sus propias faltas u omisiones. Pretenden castigar al mensajero por el mensaje que porta o a la víctima por haber sufrido un abuso o un crimen.

En México los políticos siempre buscan chivos expiatorios para echarles la culpa de sus propias faltas u omisiones. Pretenden castigar al mensajero por el mensaje que porta o a la víctima por haber sufrido un abuso o un crimen.

Ahí está como ejemplo el caso de los twitteros de Veracruz. La Procuraduría de Justicia de ese estado ha encarcelado a una maestra jubilada de 57 años de edad, María de Jesús Bravo, y a un maestro de 27 años, Gilberto Martínez, por haber difundido información a través del twitter.

Lo que estas personas hicieron es informar que había un vehículo incendiado cerca de Mandinga y que se habían escuchado disparos. Pero esto fue suficiente para que el gobierno de Veracruz los acusara de terrorismo y sabotaje. Una juez local, Beatriz Rivera, les ha dictado un auto de formal prisión. En caso de ser hallados culpables de estas dos acusaciones, los maestros podrían ser condenados a un máximo de 65 años de cárcel cada uno.

Ni siquiera los sicarios que ejecutaron a 52 personas en el Casino Royale de Monterrey tienen que preocuparse de ser acusados de terrorismo y sabotaje. Ellos simplemente cometieron homicidios. Pero no deja de ser curioso que muchos políticos en lugar de culparlos a ellos, a los asesinos, han preferido lanzar una persecución en contra de las víctimas, sí, de los casinos que han sido extorsionados.

Efectivamente, el ataque al Casino Royale ha servido para iniciar una cacería de brujas a los casinos en todo el país. Ésta ha sido particularmente fuerte en la zona conurbada de Monterrey, donde el presidente municipal Fernando Larrazabal y Mauricio Fernández de San Pedro Garza García han encabezado este esfuerzo. Poco ha ayudado a esta campaña, sin embargo, el hecho de que se hayan difundido videos que mostraban a Manuel Jonás Larrazabal, hermano de Fernando, el presidente municipal de Monterrey, recibiendo fajos de dinero en distintas ocasiones en un casino regiomontano. Jonás declaró que el dinero provenía de la venta de quesos oaxaqueños.

La verdad es que los políticos deben dejar de buscar chivos expiatorios. Las redes sociales se han convertido en una opción a la información porque ésta suele estar controlada por los gobiernos. La gente tiene miedo. Los atentados y ejecuciones se multiplican en nuestro país. Y como en todo el mundo, medios como twitter y facebook han surgido porque se han convertido en una forma de superar las falencias de los medios tradicionales.

En el caso del Casino Royale debemos entender que la tragedia no es culpa de los casinos sino del crimen organizado, que las autoridades no han logrado controlar. Si los casinos violan los reglamentos de seguridad civil, entonces deben ser sancionados. Pero no por el incendio de la guardería ABC se han cerrado las guarderías del IMSS ni por la del News Divine se han clausurado todas las discotecas del país. El Casino Royale fue víctima de un esquema de extorsión y de un ataque. La autoridad es la que está fallando y no el deseo de la gente por divertirse.



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