Asuntos Económicos
Nov 7, 2011
Godofredo Rivera

La mejor contribución de las naciones emergentes

La mejor contribución de las naciones emergentes a la recuperación no está del lado financiero, sino del lado de las ideas. Recordarle a EU y a los europeos que rescatar a naciones y bancos en quiebra es el peor negocio del mundo.

“Cierto que los gobiernos pueden reducir el tipo de interés a corto plazo. Pueden emitir cantidades adicionales de papel moneda, pueden abrir el camino a la expansión bancaria del crédito, y de ésta manera crear una bonanza artificial y la apariencia de prosperidad. Pero prosperidad de este género está condenada a hundirse tarde ó temprano y a traer la depresión”. Ludwig Von Mises, Gobierno omnipotente,1944.

Terminó la reunión del llamado Grupo de los 20, y yo sólo vi buenas intenciones y discursos llamando a la unidad. Vaya, el Presidente Calderón hasta prometió que México y las naciones emergentes harían su parte para devolver la confianza a los mercados internacionales (espero que no sea endeudándose y comprando parte de la deuda chatarra europea).

Sería bueno recordar cómo además de la expansión crediticia irresponsable inducida por los bancos centrales, naciones emergentes como China jugaron un papel determinante para terminar de inflar a la espectacular burbuja inmobiliaria. Hay que recordar:

  • En 1995 China fijó irrevocablemente su tipo de cambio con el dólar. Posteriormente, tras las crisis (devaluaciones) de 1997 y 1998, lo harían otras naciones del sudeste asiático.

  • El gobierno chino manipuló artificialmente su moneda fijando un tipo de cambio muy debajo de su nivel real, fomentando con ello las exportaciones y restringiendo el consumo y la inversión.

  • Como resultado de la manipulación cambiaria, China alcanzó un fuerte superávit comercial (en México hay “sesudos” analistas que recomiendan esta burrada para México), que permitió al gobierno chino hacerse de cuantiosas reservas internacionales que se usaron para comprar títulos públicos y privados estadounidenses como bonos del tesoro y múltiples valores de las hipotecarias cuasi-gubernamentales como Freddie Mac y Fanny Mae.

  • Varios países emergentes (China y varios miembros de la OPEP) se convirtieron en los financiadores de los déficits de ahorro y de cuenta corriente de EU y de varios países europeos.

  • Las fuertes entradas de capital procedente de países como China contribuyeron aún más a abaratar las tasas de interés en EU, inflando con ello más a la burbuja inmobiliaria.

  • La gran demanda de títulos estadounidenses indujo a diversas instituciones de inversión a generar “ingeniería financiera” y crear documentos sofisticados (derivados) apoyados en la calidad crediticia de los títulos hipotecarios.

  • Hoy que se habla de imponer mayores regulaciones gubernamentales (de hecho ya no sólo se habla, se están imponiendo severas restricciones) a los mercados financieros, se deberían recordar las distorsiones creadas por la modificación de la mismísima regulación financiera. Recordar que la modificación en 1995 de la Community Reinvestment Act (CRA, que separaba claramente a las actividades de la banca de inversión de la banca comercial tradicional) y la eliminación de la llamada Ley Glass-Steagall crearon fuertes presiones para que el mercado aceptara instrumentos de inversión opacos, aún para la Comisión de Valores estadounidense. Asimismo, se generaron presiones por parte de los burócratas reguladores para que los bancos comerciales suavizaran los requisitos para el accesos al crédito inmobiliario (el socialismo rampante que opera en EU, desde Roosevelt -y realimentado por Carter y Clinton- para crear a las hipotecarias gubernamentales para que “todo mundo” tuviera acceso a una vivienda, a pesar de no tener un adecuado historial crediticio y/o el poder de compra suficiente).

¿Por qué recuerdo todos estos puntos?

Las razones (2) son sencillas, se trata de recordar que una de las causas del despilfarro financiero de los gobiernos, así como de la expansión crediticia irresponsable de los sistemas bancarios, lo encontramos en el llamado riesgo moral.

Mientras no se eliminen los incentivos perversos para que los gobiernos y bancos no cuiden sus finanzas (los primeros por leyes laxas que le permiten registrar con enorme tolerancia cualquier déficit fiscal creciente y los segundos movidos a “crear dinero de la nada” por su apalancamiento con los bancos centrales, prestamistas de última instancia), las crisis financieras serán recurrentes.

La segunda razón es que es poco lo que los países emergentes (en especial México con una estructura fiscal débil y sometida a los volátiles precios del petróleo) pueden hacer. Ya vimos que también hubo naciones emergentes “sedientas” de inversión, que bajo la manipulación del gobierno contribuyeron a acelerar el desastre financiero de diversas naciones desarrolladas.

La mejor contribución de las naciones emergentes a la recuperación no está del lado financiero, sino del lado de las ideas. Recordarle a EU y a los europeos que rescatar a naciones y bancos en quiebra es el peor negocio del mundo. Que gastar y consumir por encima de los recursos propios es un grave error que se paga más temprano que tarde. Que esto lo conocemos a la perfección en México y Latinoamérica. Que es tiempo de volver al patrón oro y limitar a los bancos centrales a su función básica de mantener a toda costa el poder adquisitivo de las monedas (no destruirlo, como lo han hecho hasta a ahora). Que hay abrir más los mercados al libre comercio (no lo contrario, como algunos mandatarios piensan). Que es hora de regresar a la prudencia financiera, a la ortodoxia fiscal y monetaria.

Lamentablemente muy poco de esto oí en la reunión del G-20 de la semana pasada, pero no es tarde.

Por cierto, si las naciones desarrolladas lo han hecho mal, es tiempo de que naciones emergentes como México hagan reformas estructurales, ello sería una de las mejores contribuciones a la recuperación y a la prosperidad. Lo demás es puro rollo.

El abandono del populismo fiscal y monetario corresponde estrictamente a las propias naciones desarrolladas.

Definitivo, es en el terreno de las ideas en donde las naciones emergentes pueden contribuir mejor a la recuperación económica mundial, en el terreno de las reformas estructurales que hagan a estas economías más competitivas.



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