LUNES, 21 DE MAYO DE 2012
Mayor rectoría del Estado, peligroso deseo de algunos candidatos

¿Usted apoya la suspensión de la aplicación de la Ley Federal de Remuneraciones ordenada por la Suprema Corte?
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“El gran triunfo del liberalismo es lo que ha logrado en relación a la limitación del poder.”
Guillermo Cabieses

Godofredo Rivera







“La economía es acción humana, no monopolio gubernamental.”


Cuando escucho a los políticos (candidatos y no candidatos) afirmar temerariamente que con ellos se desarrollará más el turismo, la aviación, la construcción, la manufactura, los servicios, la pesca, la agricultura, la ganadería, la minería, y un larguísimo etcétera de actividades económicas, lo único que me que queda como sabor de boca es el rancio estatismo mexicano, ese que tanto le gusta a los peñistas y pejistas, la llamada rectoría del Estado, esa que es incompatible con la economía de libre mercado, con la economía de la innovación y el conocimiento. El otorgarle al Estado el deber de planear, conducir, orientar y dirigir la actividad económica de un país es incompatible con la libertad económica, esa en donde somos los particulares quienes asignamos los recursos de manera más eficiente, en donde la asignación, en el margen, toma en cuenta los usos alternativos de los recursos, so pena de ir a la quiebra.

Es totalmente incongruente tratar de atraer inversionistas privados, nacionales y extranjeros, para luego condicionarlos a que canalicen sus recursos en proyectos condicionados a la “planeación” y “conducción” de los burócratas en turno. O peor aún, que sea el gobierno el que directamente se lance a financiar refinerías que hoy simple y sencillamente no son negocio. El peje está de terco con su rectoría populista del Estado. Que revise el siguiente artículo -y que lo mismo hagan sus seguidores crecientes de algunas las universidades privadas en el DF- para que aprenda un poco de números.

Lamentablemente, en los discursos gubernamentales esa es la retórica que predomina. Y ojalá sólo se quedara en retórica y no en acciones populistas que vemos día a día a la hora de ejercer el gasto público. Sólo hay que ver los niveles de endeudamiento irresponsable que se han dejado en estados priistas como Coahuila, o perredistas como Zacatecas y Michoacán. Ya nos pasó en México, y el modelo de rectoría estatal tronó a la economía mexicana del país de 1970 a 1988, sexenios de intenso intervencionismo gubernamental en todas las esferas de la actividad económica. No deben olvidarlo los candidatos que quieren construir más y más universidades (sin fijarse en la calidad, sólo por tener mayor presencia de la educación superior, no es más que rectoría estatal que beneficia a los más ricos), que ofrecen becas permanentes para todo mundo, más subsidios al campo, más vivienda subsidiada, medicinas gratuitas -que te las pague el gobierno- y más y más mega estados de bienestar.

Y por si fuera poco, la mayoría de los candidatos (a Quadri no le he oído comentario al respecto) comulga con la idea de crear un mega banco de desarrollo de llegar al poder. Creer que para el crecimiento económico es fundamental el financiamiento gubernamental es no sólo un craso error, sino un atentado al bolsillo de los contribuyentes. A la fecha las autoridades aducen que hoy día los bancos de desarrollo no están perdiendo dinero. Una vez más los burócratas en el poder se equivocan. Que en este período haya números negros no garantiza que siempre sea así –largo plazo- y la razón es que el manejo de los bancos estatales se centra en el contexto del ciclo político. Cada sexenio planes y leyes van y vienen y ello afecta a la banca gubernamental, conduce al despilfarro y al golpe en el bolsillo del contribuyente.

Un dato duro que es público: Entre 2001 y 2006 el Erario canalizó al rescate de la banca de desarrollo alrededor de 336 mil millones de pesos, recursos que salieron vergonzosamente del contribuyente. Los estatistas dirán en su argumento que la banca privada también ha recibido recursos públicos. En efecto, pero ello se debe a que el Banco Central en el sistema monetario de reservas fraccionadas actúa como prestamista de última instancia. Y ello es tragedia para el contribuyente también, pero su corrección depende de otro tipo de reformas de los sistemas financieros a nivel mundial (ver la debacle española, ya el gobierno ha expropiado cuatro bancos). De este tópico escribiré en otro artículo.

El asunto es que la llamada rectoría estatal no sólo es ineficiente, sino que es un verdadero atentado contra la libertad económica, contra la lógica de la economía de mercado.

Definitivo, la economía es acción humana, no monopolio gubernamental.


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