JUEVES, 24 DE MAYO DE 2012
Encuestas y realidad

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“El gran triunfo del liberalismo es lo que ha logrado en relación a la limitación del poder.”
Guillermo Cabieses

Sergio Sarmiento







“A uno le podrá gustar o no lo que está pasando en el proceso electoral de este 2012. Pero el proceso se está desarrollando de conformidad con reglas acordadas en 2007 por los propios políticos que hoy se quejan. Nadie debe considerarse sorprendido de que lo que se dijo entonces que iba a pasar finalmente esté ocurriendo.”


Varios comentaristas de la campaña electoral han expresado su sorpresa ante lo que consideran la inmovilidad de las posiciones de los candidatos en las encuestas. Lo que más les sorprende es que a pesar de las protestas que se realizan en las presentaciones de Enrique Peña Nieto, y de las críticas a las que éste ha sido sometido en las redes sociales, el priista se haya mantenido en un sólido primero lugar.

La verdad es que sí ha habido movimientos en las intenciones de los electores. La candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, por ejemplo, ha venido bajando en las encuestas desde el inicio de la campaña en marzo. Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento Progresista, ha subido y después de estar en tercer lugar ha alcanzado a la panista. Gabriel Quadri, candidato de Nueva Alianza, ha avanzado de manera importante, pero desde una base muy baja.

El problema es que estos cambios no son los que esperaba la “comentocracia”, este iluminado grupo de avalistas que pronosticaba un desplome de la candidatura de Peña Nieto. De hecho, si bien las preferencias por el candidato del PRI bajaron en enero, han mostrado un repunte ligero pero gradual a partir de febrero.

Parte del problema, por supuesto, surge de la idea de muchos analistas políticos de que el mundo en el que se mueven representa la realidad de todo el país. Esto es falso. Durante mucho tiempo los candidatos de la izquierda a cargos de elección popular han pensado que porque llevan más gente a sus mítines deben ganar las elecciones. No han entendido que la enorme mayoría de los electores no se molesta en asistir a manifestaciones o reuniones públicas. Siempre ha sido un error confundir la capacidad de llenar las plazas con la de obtener el voto.

Si los movimientos de las encuestas en este año han sido pequeños, esto se debe no sólo a que muchos votantes desde antes de la campaña tenían una idea muy clara de por quién votarían sino a los cambios que los políticos hicieron a la ley electoral de 2007. Estas modificaciones llevaron a una “espotización”: hicieron que las campañas se basaran en la emisión de millones de spots de 30 segundos de radio y televisión. Lo que ha demostrado la experiencia es que estos comerciales políticos en poco o nada ayudan a que la gente modifique su intención de voto. De hecho, los spots se han convertido en simple ruido ambiental al que nadie presta atención. Lo peor de todo es que la contratación de tiempos más prolongados en los medios, como los que empleaba Andrés Manuel López Obrador en 2006 para explicar temas complejos, ahora se considera un delito.

A uno le podrá gustar o no lo que está pasando en el proceso electoral de este 2012. Pero el proceso se está desarrollando de conformidad con reglas acordadas en 2007 por los propios políticos que hoy se quejan. Nadie debe considerarse sorprendido de que lo que se dijo entonces que iba a pasar finalmente esté ocurriendo.


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