VIERNES, 24 DE MAYO DE 2013
Escándalos en Washington

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“Tres escándalos que ponen en entredicho los planes de Barack Obama para su segundo período iniciado apenas en enero pasado, y según algunos, la subsistencia misma de su liderazgo.”


En las últimas semanas han explotado con fuerza arrasadora tres escándalos que ponen en entredicho los planes del Presidente de Estados Unidos Barack Obama para su segundo período iniciado apenas en enero pasado, y según algunos, la subsistencia misma de su liderazgo.

El primero de ellos es el relativo al asalto al consulado de EU en Bengazi, Libia, ocurrido en septiembre pasado y que resultó en la muerte del embajador estadounidense en ese país, Chris Stevens, y de tres integrantes más de su equipo.

Hay que recordar que esta tragedia ocurrió en plena campaña presidencial, en la que el candidato del partido Republicano Mitt Romney nunca logró vulnerar la armadura defensiva construida por Obama con base en la narrativa de que el terrorismo fundamentalista musulmán había sido derrotado desde el asesinato de Osama bin Laden y el descabezamiento de Al Qaeda.

El gobierno temía que reconocer que la agresión al consulado en Bengazi había sido un exitoso acto terrorista, deshilvanaría el cuento completo de que Obama había acabado con los fanáticos islamitas enemigos de EU, por lo que se fabricó la historia que fue una “espontánea” protesta causada por un video en You Tube burlándose del profeta Mahoma.

Cuando ocurrieron los hechos, y sobre todo después de ver el desempeño de la embajadora de EU en la ONU Susan Rice en todos los programas noticiosos dominicales –vehículo utilizado por los políticos en Washington para enviar mensajes clave-, a mí me pareció que el gobierno estaba encubriendo lo que realmente ocurrió.

Me sorprendió también que Romney no insistiera en atacar a Obama con este tema, que se mantuvo en las candilejas sólo porque la organización informativa Fox –opuesta sistemáticamente a causas izquierdistas- y un par de legisladores de la oposición siguieron sus indagaciones, que culminaron al fin en el actual escándalo.

Lo que ha salido a la luz muestra que, en efecto, hubo una conspiración cocinada entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado para neutralizar la versión de la CIA, que desde el principio reconoció que era un atentado terrorista, y ocultar que la información de lo ocurrido en Libia hubiera llegado a los más altos niveles del gobierno, por sus potenciales consecuencias sobre la autoría del encubrimiento.

Los testimonios que ha presentado ante un Comité de la Cámara de Representantes personal diplomático acreditado en Libia cuando ocurrieron los hechos, revela que la información llegó a los más altos niveles del Departamento de Estado y que se pudo haber montado una operación de rescate para impedir la toma del consulado.

En adición a este asunto y como regalo del día de las madres, se reveló el 10 de mayo que el Sistema de Administración Tributaria de EU (IRS, por sus siglas en inglés) ha venido investigando a organismos políticos de derecha que solicitan exención impositiva, acto violatorio de las leyes que ordenan que bajo ninguna circunstancia se utilizará la administración tributaria para fines políticos.

En este caso, se trata también de averiguar qué tan alto llegó la información de las acciones del IRS en el gobierno de Obama y si se intentó impedir que estos hechos, revelados por una investigación emprendida por el Inspector General del Tesoro meses atrás, se hicieran públicos.

Obama cesó al comisionado del IRS en funciones y predeciblemente caerán otras cabezas pero ello de ninguna manera da por terminado el caso pues el Departamento de Justicia inició ya una investigación criminal y la responsable en el IRS de este asunto, Lois Lerner, se acogió a la protección de la Quinta Enmienda Constitucional para evitar auto-incriminarse en su testimonio ante el Congreso, lo que irritó a diputados que prometieron ahondar sus pesquisas.

Para completar la “trifecta” de escándalos en Washington, se reveló hace unos días que el Departamento de Justicia había intervenido docenas de teléfonos y correos electrónicos de reporteros de la organización noticiosa Associated Press sin ninguna autorización judicial, como lo ordena la ley.

El Procurador General Eric Holder declaró que se trataba de una importante investigación para impedir un ataque terrorista de Al Qaeda en Yemen y que el espionaje emprendido tenía el propósito de encontrar el origen de supuestas filtraciones de funcionarios de la propia administración obamita.

En este último caso, que afecta directamente al mundillo periodístico, hasta la prensa sistemáticamente aplaudidora de Obama como el New York Times, reaccionó negativamente y calificó las acciones del gobierno como un grave intento por suprimir la libertad de prensa.

La gran pregunta, sin una respuesta clara aún, es cuánto daño harán estos escándalos a Obama y su gobierno.

• Estados Unidos

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