Pesos y contrapesos
Feb 25, 2020
Arturo Damm

Antineoliberalismo, ¿la solución?

Si la causa de nuestros males es el neoliberalismo, ¿la causa de nuestros bienes sería el antineoliberalismo, es decir desde el desorden fiscal hasta el Estado de chueco?

El neoliberalismo es, ante todo, una propuesta económica, identificada con el Consenso de Washington, un decálogo que, por basarse en la lógica económica, y en el respeto a los principios y leyes de la economía, es la receta correcta para lograr mayor crecimiento (mayor producción de bienes y servicios) y mayor bienestar (más empleos y mayores ingresos y, por ello, mayor disposición de bienes y servicios).

Este es el decálogo: 1) Disciplina fiscal, para evitar el déficit; 2) Reordenación del gasto gubernamental, para evitar despilfarros; 3) Reforma tributaria, para reducir impuestos y aumentar la recaudación (curva de Laffer); 4) Liberalización de tasas de interés, para que se fijen en el mercado; 5) Liberalización del tipo de cambio, para que también se fije en el mercado; 6) Liberalización del comercio exterior, para aumentar importaciones y exportaciones; 7) Liberalización de la inversión extranjera directa, para que se produzcan más bienes y servicios, se cree más empleos y se generen más ingresos; 8) Privatización de empresas gubernamentales, para que el gobierno no actúe como empresario, lo que por lo general hace mal; 9) Desregulación, para agilizar la actividad económica de los particulares; 10) Reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente los derechos de propiedad, comenzando por los de los medios de producción, condición necesaria para hacer valer, en el ámbito de la economía, el Estado de Derecho.

Según AMLO, y no deja pasar oportunidad para señalarlo, el neoliberalismo es la causa de nuestros males, lo cual me lleva a preguntar si no creerá que la solución a los mismos es el antineoliberalismo, la antítesis del Consenso de Washington. En la página 64 de su libro Hacia una economía moral, AMLO dice que “el modelo posneoliberal mexicano, sustentado en el concepto de economía moral, es también una respuesta a quienes, para justificar el neoliberalismo, esgrimían que no había otro camino posible, como si se tratara de un destino manifiesto o de una fatalidad”.

Insisto: si, en la visión de AMLO, la causa de nuestros males es el neoliberalismo, y el neoliberalismo es ante todo el Consenso de Washington, la causa de nuestros bienes no sería el antineoliberalismo, que él llama “modelo posneoliberal mexicano”, que supondría desde el desorden fiscal, pasando por la manipulación de precios (desde tasas de interés hasta tipo de cambio), hasta llegar al Estado de chueco.

Si por “modelo posneoliberal mexicano” entendemos antineoliberalismo, y se lleva a la práctica, el resultado sería, en el mejor de los casos, el regreso al tipo de modelo económico de los tiempos de Echeverría y López Portillo, con todos sus excesos y defectos, y con su resultado final: el estancamiento con inflación del sexenio de De la Madrid.



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