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El punto sobre la i
¿Usted está de acuerdo en que se eliminen las comisiones bancarias?
No
No sé

Arturo Damm





“"Al ritmo que los poderes del estado crecen, las libertades se encogen." ”
Thomas Jefferson

Más gobierno menos libertad, ¿por qué? Para responder tengamos presente que el poder del gobierno es el poder de limitar (en el mejor de los casos) y de eliminar (en el peor) la libertad individual y la propiedad privada, lo cual se logra por medio de acciones que van, desde cobrar impuestos (cobro que fácilmente degenera en expoliación legal), hasta prohibir determinadas acciones (inclusive aquellas que no son delictivas por su propia naturaleza, por más que puedan ser dañinas para la persona).

 

El gobierno-gobierno, que se limita a garantizar la seguridad contra la delincuencia y, de fallar, a impartir justicia, obliga al contribuyente a entregarle parte del producto de su trabajo (le cobra impuestos) a cambio de garantizarle que nadie más le quitará el resto y, de fallar en la tarea, a cambio de castigar a quien lo haga y, de ser posible, de resarcirlo. El gobierno-gobierno tiene como tarea garantizar la libertad individual y la propiedad privada, limitándolas únicamente en la medida necesaria para lograr tal objetivo.

 

El problema surge cuando el gobierno, además de ser gobierno, pretende ser, desde ángel de la guarda, y preservarnos de todos los males, hasta hada madrina, y concedernos todos los bienes, gobiernos ángel de la guarda y hada madrina que suponen, inevitablemente, limitar, y en muchos casos eliminar, la libertad individual y la propiedad privada, en contra de algunos y a favor de otros. ¿Por qué? Porque ningún gobierno es capaz de preservar a todos de todos los males, ni de concederle todos los bienes a todos, razón por la cual termina preservando de algunos males a algunos y concediendo a algunos algunos bienes. ¿Y de dónde sacan los gobiernos ángel de la guarda y hada madrina los recursos para preservar de algunos males a algunos, y conceder a algunos algunos bienes? De los bolsillos de aquellos a quienes no fue capaz de preservar de algún mal o conceder algún bien, razón por la cual dichos gobiernos lo que hacen, al final de cuentas, o por principio de ellas, es redistribuir, es decir, quitarle a unos para darle a otros, redistribución que limita, en primer lugar, la propiedad privada y, dado que la propiedad privada es la condición de posibilidad de la libertad individual, termina limitando también esta última.

 

¿Qué supone haber pasado del gobierno-gobierno a los gobiernos ángel de la guarda y hada madrina? Supone haber pasado de la tarea de prohibir que nos hagamos daño los unos a los otros, a las tareas de prohibir que nos hagamos daño a nosotros mismos y de obligar a unos a hacerles el bien a otros, tareas arbitrarias. Lo anterior (sobre todo lo segundo) supone el paso, de garantizar derechos, a promover intereses, lo cual se complica cuando esos intereses son concebidos como derechos. Ejemplo: los gubernamentólatras presupuestívoros consideran que, por la importancia que tienen en la formación del ser humano, los gobiernos deben subsidiar (aunque nunca hablan de subsidiar sino de promover, incentivar, estimular, etc.), las actividades culturales y artísticas, subsidio que supone, uno, quitarle a unos (los contribuyentes) para darles a otros (los artistas creadores de cultura) y, dos, promover intereses pecuniarios (los de artistas creadores de cultura), algo muy distinto a garantizar derechos naturales. ¿Qué sucede cuando los artistas, creadores de cultura, consideran que la recepción del subsidio es su derecho, de tal manera que al otorgarlo el gobierno no está promoviendo intereses sino garantizando derechos?

 

El subsidio a la cultura y las artes es un buen ejemplo de cómo, al ritmo que los poderes del gobierno crecen, la libertad y la propiedad, sobre todo de los contribuyentes, se limitan.

 

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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