LUNES, 8 DE FEBRERO DE 2016
El punto sobre la i
¿A usted le parece buena idea desperdigar el gobierno?
No
No sé

Arturo Damm





“No es el consumo sino el ahorro, no es la expansión de la deuda sino la acumulación de capital, el origen del crecimiento.”
Guillermo Barba

El crecimiento de una economía se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios, el Producto Interno Bruto, PIB, de tal manera que cuando se dice que en el año X la economía creció Y por ciento lo que se afirma es que en ese año la producción de bienes y servicios resultó Y por ciento mayor que el año anterior, por lo que, para dar con la causa del crecimiento, hay que dar con la causa de la producción de bienes y servicios.

¿Cuál es la causa de la producción de bienes y servicios? La inversión directa, que es la que abre empresas, produce bienes y servicios, crea empleos y le permite, a quienes obtienen esos empleos, generar ingresos. ¿Y cuál es la causa de la inversión directa? La parte del ahorro destinada, precisamente, a abrir empresas, a producir bienes y servicios, a crear empleos, a generar ingresos. Es del ahorro de donde salen los recursos para invertir directamente, y es la inversión directa la causa de la producción de bienes y servicios y, por ello, del crecimiento de la economía.

¿Cuál es la causa de una mayor producción de bienes y servicios y, por ello, de un mayor crecimiento de la economía? Más inversión directa. ¿Y cuál es la causa de más inversión directa? Más ahorro convertido en acumulación de capital, es decir, en la mejora y adición de todo aquello que ayuda a producir más y mejor, por ejemplo: investigación científica y desarrollo tecnológico; instalaciones, maquinaria y equipo; infraestructura de comunicaciones y transportes; educación y capacitación.

No son, como lo señala Barba, ni el consumo, ni la deuda, la causa del crecimiento de la economía, que se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios. El consumo no produce bienes y servicios, al contrario, los destruye (que eso, destruir bienes y servicios, es lo que se hace al consumirlos; piénsese, por ejemplo, en la comida y la bebida). La deuda, por sí misma, y mucho menos la gubernamental, tampoco produce bienes y servicios, por lo que tampoco es causa eficiente del crecimiento, al menos que sea invertida por los empresarios con la intención de producir más y mejor, es decir, con el fin de crear y acumular capital, siendo capital todo aquello que ayuda, precisamente, a producir más y mejor, desde capital físico (instalaciones, maquinaria y equipo) hasta capital humano (educación y capacitación).

No faltan quienes creen, consecuencia de las ideas keynesianas, que el consumo (y sobre todo lo que le antecede: la demanda de bienes y servicios), es la causa eficiente del crecimiento de la economía, de la producción de bienes y servicios, de una mayor producción de bienes y servicios, de un mayor crecimiento de la economía. Si así fuera resultaría muy fácil lograr cada vez mayor crecimiento. Bastaría con generar cada vez más demanda, para lo cual bastaría que el banco central produjera cada vez más dinero, lo repartiera entre la gente, y la gente lo usara para demandar cada vez más bienes y servicios. ¿Así de fácil se puede incentivar el crecimiento? ¿Qué pasará al momento en el que la oferta de bienes y servicios no pueda aumentar al paso al que aumenta su demanda, es decir, al momento en el cual en los mercados aparezca la escasez? La respuesta es: habrá aumento de precios, aparecerá la inflación, tal y como ha sucedido cada vez que los gobiernos, por medio de los bancos centrales, han intentado incentivar el crecimiento a través del consumo, es decir, de la demanda creada artificialmente por medio de la producción de dinero.

La demanda de bienes y servicios no crea oferta. El consumo no crea producción. La producción y la oferta son consecuencia de la inversión directa, que tienen su origen en el ahorro convertido en capital.

Por ello, pongamos el puno sobre la i.


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