MIÉRCOLES, 20 DE ABRIL DE 2016
El punto sobre la i
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Arturo Damm





“La ley es la fuerza, y consiguientemente el campo de acción de la ley no debe extenderse más allá del legítimo campo de acción de la fuerza.”
Federico Bastiat

Dada la existencia, y desde el punto de vista liberal la necesidad, del gobierno, y dado que sus tres principales poderes son obligar, prohibir y castigar, poderes que suponen limitar la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal, la primera pregunta que demos hacernos es ¿cuál es el límite legítimo de esos poderes? La respuesta correcta la da Bastiat, a quien parafraseo, sustituyendo ley por gobierno, ya que la fuerza de la ley es la fuerza del gobierno, quien debe tener la fuerza suficiente para hacer valer la ley: “El gobierno es la fuerza, y consiguientemente el campo de acción del gobierno no debe extenderse más allá del legítimo campo de acción de la fuerza”.

¿Tiene la persona el derecho a usar la fuerza para defenderse de una agresión en contra de su vida (intento de asesinato), de su integridad física (intento de violación), de su libertad (intento de secuestro), de su propiedad (intento de robo)? Sí, ¿pero qué quiere decir que lo tiene? Que nadie debe tener el poder para impedírselo.

El uso de la fuerza de parte de la posible víctima para impedir un asesinato, una violación, un secuestro, un robo, ¿es legítimo? Por supuesto. ¿Por qué? Porque el uso de esa fuerza tiene como fin hacer valer el derecho a la vida, a la integridad física, a la libertad y a la propiedad, y el hacer valer derechos, que realmente lo sean, sin confundirlos con necesidades o intereses, es lo único que justifica el uso de la fuerza. La única fuerza que se justifica es la defensiva, nunca la agresiva.

El uso de la fuerza de parte del delincuente potencial para perpetrar un asesinato, una violación, un secuestro, un robo, ¿es legítimo? No. ¿Por qué? Porque el uso de esa fuerza tiene el propósito de violar derechos de la persona, y violarlos, con el uso de la fuerza que ello supone, no tiene justificación.

El único uso legítimo de la fuerza es el defensivo, sobre todo cuando se garantizan derechos, por lo que, siguiendo a Bastiat, la única acción legítima del gobierno, la única vez que se justifica que obligue, prohíba y castigue, es cuando el fin de todo ello es, precisamente, hacer valer derechos. Por la misma razón, la única ley que se justifica es la que prohíbe matar, violar, secuestrar y robar, y sanciona al asesino, al violador, al secuestrador y al ladrón.

Desafortunadamente, como el mismo Bastiat lo señala en La Ley, ésta, y con ella el gobierno, se ha pervertido, y hoy obliga, prohíbe y castiga conductas a las que no debería obligar, acciones que no debería prohibir, comportamientos que no debería castigar, porque ninguna persona tiene el derecho para obligar, prohibir y castigar esos procederes. Por ejemplo: nadie tiene el derecho de prohibirle a alguien hacerse daño; nadie tiene el derecho de obligar a alguien a hacerse el bien o a hacerle el bien a los demás. Todo ello debe ser decisión de cada quien. Dado que nadie tiene esos derechos, nadie tiene el derecho de castigar a quien no obedezca esas obligaciones y prohibiciones. Si lo hace es porque tiene el poder para ello, más no el derecho.

La única fuerza que se justifica es la defensiva, que siempre se ejerce contra una fuerza agresiva. La única fuerza que se justifica es la que tiene como fin garantizar derechos. Por ello la única ley que se justifica, y el único gobierno justo, es el que garantiza derechos, no el que defiende intereses (mercantilismo), tampoco el que satisface necesidades (socialismo).

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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