DOMINGO, 29 DE MAYO DE 2016
El punto sobre la i
Usted cree que en estos momentos México es...
Un país estable y sin crisis
Un país en bancarrota

Arturo Damm





“La prosperidad a largo plazo le debe poco o nada a los recursos naturales... La pobreza o las riquezas y las satisfacciones personales y sociales dependen del hombre, su cultura, y de su marco institucional.”
Peter Bauer

Defino prosperidad como aquella situación en la cual la persona cuenta con la cantidad suficiente de satisfactores (bienes y servicios) para, de entrada, satisfacer correctamente sus necesidades básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan contra su salud y su vida. La prosperidad es un estado propicio para el bienestar de la persona.

La prosperidad tiene, como condición necesaria, ¡pero insuficiente!, los recursos naturales. ¿Por qué? Porque los mismos, en su estado natural, sirven de muy poco. Por ejemplo: el petróleo, en su estado natural, sirve de muy poco, y una vez extraído (primera modificación con relación a su estado natural) hay que transformarlo en gasolina (para lo cual hay que realizar una serie de modificaciones adicionales a la primera), todo lo cual supone, desde saber cómo hacerlo (conocer la técnica) hasta tener con qué hacerlo (disponer del equipo), sin olvidar el querer hacerlo (en función de la necesidad que se satisfacerá). Esto último –saber cómo hacerlo, tener con qué hacerlo, y hacerlo– tiene que ver con la cultura a la que hace referencia Bauer, entendiendo por tal todo lo que el ser humano sabe y hace, y que tiene como fin mejorar su bienestar, permitiéndole disponer de más, mejores y más variados bienes y servicios.

Recursos naturales (lo dado por la naturaleza) y cultura (lo aportado por el ser humano), condiciones necesarias, pero insuficientes, para lograr, no solo prosperidad, sino la mayor prosperidad posible, lo cual pasa por la mayor producción posible de bienes y servicios, para lo cual se requiere la mayor inversión directa posible, siendo inversión directa todo gasto destinado, principalmente por los empresarios, a apuntalar y abrir empresas, a producir (más) bienes y servicios, a crear (más) empleos, y a permitirle, a quienes obtienen esos empleos, generar (más) ingresos. Una condición indispensable para que en un país se invierta directamente más es el respeto al laissez faire (dejar trabajar) y al laissez avoir (dejar poseer el producto del trabajo), laissez faire y laissez avoir que solamente deben tener un límite: el respeto a los derechos, ¡que realmente lo sean!, de los demás. Esto tiene que ver con el último elemento señalado por Bauer: el marco institucional.

El marco institucional de un país son las reglas del juego, desde las formales (comenzando por las normas jurídicas, que encuentran su punto de partida en las constituciones) hasta las informales (entre las que destacan los usos y costumbres de la gente), marco institucional que debe tener como fin principal, sobre todo tratándose de las normas jurídicas, el reconocimiento pleno, la definición puntual y la garantía jurídica de los derechos de las personas, no la satisfacción de sus necesidades, no la defensa de sus intereses, necesidades e intereses que muchas veces se identifican arbitrariamente como derechos (“derechos” a la alimentación, al agua, a la atención médica, a la educación, a la vivienda, al medio ambiente sano, etc.), con la obligación del gobierno de garantizarlos, momento de preguntar de dónde sacará el gobierno los recursos para hacer válida esa garantía.

En orden de importancia, cara a la prosperidad, lo más importante es el marco institucional (dejar trabajar y dejar poseer el producto del trabajo), luego el saber y el hacer del ser humano, y por último los recursos naturales. Hoy, lo que más obstaculiza y lastra el esfuerzo del ser humano para alcanzar mayor prosperidad es lo primero, sobre todo en lo que a las normas jurídicas se refiere, y ello depende de los gobiernos.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus