JUEVES, 28 DE JULIO DE 2016
El punto sobre la i
Usted cree que en estos momentos México es...
Un país estable y sin crisis
Un país en bancarrota

Arturo Damm





“El liberalismo no ha sido tradicionalmente una teoría ética individualista. Por el contrario, le da al individuo muy poca, o de plano ninguna, guía moral.”
Douglas B. Rasmussen, Douglas J. Den Uyl

Si hay algún principio de conducta que podemos calificar de liberal es éste: “Respetando los derechos de los demás, haz lo que quieras”, principio que parte del reconocimiento de que cada uno, con la única condición de respetar los derechos de los demás, tiene el derecho de planear e intentar su proyecto de vida, sin que nadie le imponga uno distinto.

El liberalismo, afirman Rasmussen y Den, no es una teoría ética individualista. Voy más allá: el liberalismo no es una teoría ética de ningún tipo, sobre todo si por ella entendemos la propuesta de un proyecto de vida basado en ciertos valores, como lo son las teorías éticas basadas en valores religiosos, pudiendo hablarse de una teoría ética cristiana, o musulmana, o judía. También podemos considerar valores éticos provenientes de la filosofía, pudiendo considerarse una teoría ética estoica, o epicúrea, o utilitarista. ¿Qué tienen en común todas estas teorías éticas? Que proponen valores conforme a los cuales debe ordenarse la vida, deber que debe aceptarse voluntariamente, ordenamiento que da como resultado, desde la perspectiva de esos valores, la vida buena, única que vale la pena vivir. El liberalismo, ¿es una teoría ética? No.

El liberalismo supone el respeto a la libertad individual y, por ello, la aceptación de que, con la única condición de respetar los derechos de los demás, cada quien viva su vida como mejor le parezca, inclusive como más le apetezca, en función de los valores que crea verdaderos y correctos. El liberalismo reconoce que el ser humano necesita de valores para ordenar su vida; que no hay un solo conjunto de valores (por ejemplo: nada más los estoicos, o nada más los epicúreos, o nada más los utilitaristas), sino varios conjuntos (por ejemplo: los estoicos y los epicúreos y los utilitaristas); y que, respetando los derechos de los demás, cada quien tiene el derecho a elegir los valores que le den sentido a su vida y, de haberse equivocado en la elección, de sustituir unos por otros, sin que nadie trate de imponerle algún conjunto específico.

En este sentido el liberalismo (respetando los derechos de los demás haz lo que queras, vive como creas más conveniente, en función de los valores que consideres verdaderos y correctos), no es una teoría ética, sino el marco institucional propicio para que cualquier teoría ética pueda practicarse, para lo cual resulta indispensable el respeto a los valores, creencias y conductas de los demás, siempre y cuando se cumpla con el único requisito de la convivencia civilizada: respetar los derechos, ¡que realmente lo sean!, de los demás.

En una sociedad liberal pueden convivir estoicos, epicúreos y utilitaristas, cristianos, musulmanes y judíos, no debiéndose tolerar que alguno de estos grupos pretenda imponerle al resto sus valores y, mucho menos, que uno de esos grupos pretenda eliminar a los otros, imposición y eliminación que algunos consideran una obligación, no solo ética, sino religiosa, algo que no se debe tolerar, algo que debe combatirse en aras de la libertad, y todo lo que la misma supone.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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