MIÉRCOLES, 3 DE AGOSTO DE 2016
El punto sobre la i
¿A usted le parece buena idea desperdigar el gobierno?
No
No sé

Arturo Damm





“Muchas veces los liberales se sienten orgullosos por defender aquello a lo que se oponen.”
Michael J. Sandel

La regla del marco institucional liberal es ésta: “Respetando los derechos de los demás, haz lo que quieras”, lo cual quiere decir que el límite a la libertad individual son los derechos de los demás, que a lo único a lo que debe obligarse a la persona es a respetar los derechos de los demás, que por lo único por lo que debe castigársele es por la violación de esos derechos.

Si los liberales aceptamos lo anterior entonces, enmendándole la plana Sandel, toleramos, ¡que no es lo mismo que aceptar!, conductas con las que no estamos de acuerdo. Ejemplo lo tenemos en el consumo de drogas, que es una conducta éticamente cuestionable, pero que no supone la violación de ningún derecho, razón por la cual no es delictiva por su propia naturaleza, motivo por el cual no debe ni prohibirse ni sancionarse.

Quienes estamos a favor de la despenalización, legalización y reglamentación del consumo de drogas, ¿estamos a favor de dicho consumo? No: una cosa es estar a favor de la despenalización, legalización y reglamentación del consumo de drogas y otra es estar a favor de su consumo. Estar a favor de lo primero, ¿no implica necesariamente estar a favor de los segundo? No.

Estar a favor de la despenalización, legalización y reglamentación del consumo de drogas supone estar a favor de la libertad individual, cuyo único límite deben ser los derechos de los demás, y, si somos congruentes, estar a favor de la libertad individual implica reconocer la existencia de las dos erres que inevitablemente la acompañan: la R del riesgo y la R de la responsabilidad. Actuar libremente implica correr riesgos y enfrentar responsabilidades. Posible riesgo: decidir mal (por ejemplo: consumir drogas). Responsabilidad inevitable (por ejemplo: frente al deterioro físico [daño corporal] y ético [debilitamiento de la voluntad] que supone consumir drogas).

Estar a favor de la libertad individual no supone estar a favor de cualquier uso que, de su libertad, pueda hacer el individuo, pero sí supone tener la tolerancia necesaria ante cualquier uso que haga de ella, y tenerla, no por aquello que el individuo elige, sino por haberlo elegido, con una sola excepción, la ya mencionada: cuando la elección suponga la violación de los derechos de alguien más.

Me siento orgulloso de defender la libertad individual, pero de ninguna manera defiendo el consumo de drogas, ni muchas otras conductas que, sin ser delictivas por su propia naturaleza, sí son éticamente cuestionables, ya sea porque dañan físicamente al agente, ya sea porque lo perjudican éticamente, como sucede con los vicios: dañan físicamente al vicioso, pero también éticamente, ya que cualquier vicio implica que algo (una cosa) domina a alguien (a una persona), debilitando su voluntad, situación que siempre plantea un problema ético.

No estoy a favor del consumo de drogas, pero sí a favor de que la persona decida si consume o no (lo cual quiere decir que estoy a favor del derecho a decidir y elegir y no del bien que resulta de no consumir drogas), y lo primero no me “da permiso” para solicitar del Estado sus leyes y sus gobiernos que prohíban ese consumo. Desafortunadamente no todos piensan así. ¡La que se ha armado!

Por eso, pongamos el punto sobre la i.


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