MARTES, 23 DE AGOSTO DE 2016
El punto sobre la i
Usted cree que en estos momentos México es...
Un país estable y sin crisis
Un país en bancarrota

Arturo Damm





“El proteccionismo, llevado hasta sus últimas consecuencias, resulta en el monopolio de la empresa menos competitiva.”
Othmar K. Amagi

El proteccionismo consiste en las medidas que los gobiernos ponen en práctica para, tal y como el nombre lo indica, proteger a los productores nacionales de la competencia que traen consigo las importaciones, medidas que son, en esencia, las siguientes: prohibir las importaciones; establecer permisos previos y cuotas de importación; imponer aranceles, todo lo cual elimina o limita la competencia que generan, en los mercados nacionales, las importaciones, permitiéndole a los productores nacionales ofrecer a un precio mayor del que podrían ofrecer si tuvieran que competir con las importaciones.

El proteccionismo pretende defender a los productores nacionales de la competencia de los productores extranjeros, lo cual, por lo menos desde la perspectiva del proteccionismo, tiene sentido si los primeros son menos competitivos que los segundos. El fin del proteccionismo es proteger a los productores nacionales menos competitivos frente a los productores extranjeros más competitivos, consistiendo la competitividad en la capacidad para ofrecer a menor precio, con mayor calidad y mejor servicio que los competidores.

Si el proteccionismo consiste en la protección del menos competitivo, ¿por qué limitar esa protección a la competencia que generan los productores extranjeros y no extenderla a la competencia que genera cualquier productor, extranjero o nacional? ¿Por qué no llevar el proteccionismo hasta sus últimas consecuencias? Veamos.

Supongamos seis empresas competidoras –A,B,C,D,E,F– siendo A la más competitiva y F la menos, siendo A, B y C extranjeras (del país Y) y D, E y F nacionales (del país Z). El gobierno del país Z protege a las empresas nacionales de la competencia de las extranjeras (el concepto “proteger de la competencia”, ¿no es irracional, sobre todo si lo contrario resulta ser “favorecer la incompetencia”?), prohibiendo las importaciones, de tal manera que en el país Z solamente ofrecen las empresas D, E y F, siendo D la más competitiva y F la menos. Dado que sigue habiendo diferencias en la competitividad de las empresas, ¿por qué no proteger a E y F de la competencia de D, y a F de la competencia de E, para lo cual el gobierno tendría que prohibir que D y E produjeran y ofrecieran, lo cual daría como resultado el monopolio de F, el monopolio de la empresa menos competitiva.

Amagi tiene razón: el proteccionismo, llevado hasta sus últimas consecuencias, resulta en el monopolio de la empresa menos competitiva, ya que llevar el proteccionismo hasta sus últimas consecuencias implica eliminar a todas las empresas, extranjeras y nacionales, excepto a la menos competitiva, que terminaría convirtiéndose en monopolio. El proteccionismo llevado hasta sus últimas consecuencias supone que el gobierno premia, con el monopolio, y por ello con la posibilidad de cobrar el mayor posible, a la empresa menos competitiva, lo cual es injusto (prohíbe la participación de las empresas competitivas) e ineficaz (aumenta la escasez, encarece las mercancías, reduce el bienestar).

Si llevar el proteccionismo hasta sus últimas consecuencias resulta absurdo, ¿no resulta igualmente absurdo practicarlo en cualquier medida, ya que el mismo supone una clara tendencia hacia la monopolización? Contrastando: ¿cuál sería el resultado de llevar el librecambismo, antítesis del proteccionismo, hasta sus últimas consecuencias?

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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