MIÉRCOLES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2016
El punto sobre la i
¿A usted le parece buena idea desperdigar el gobierno?
No
No sé

Arturo Damm





“Los recursos son escasos: el gobierno debería invertir en la producción de riqueza, no gastar en la satisfacción de necesidades. Es éticamente justo y económicamente eficaz.”
Félix de Jesús

Que los recursos sean escasos quiere decir que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis, ya sean recursos de los particulares, ya del gobierno, sin olvidar que los recursos del gobierno previamente fueron de lo particulares, y que el gobierno los obtuvo, ya por el cobro de impuestos (el gobierno le quita dinero a la gente), ya por la contracción de deuda (la gente le da dinero al gobierno), ya por la producción de dinero (que genera inflación, por lo que el gobierno le quita poder adquisitivo al dinero de la gente), recursos en manos del gobierno que generan costos de oportunidad: lo que el gobierno gasta los particulares lo dejan de gastar, momento de preguntar: peso por peso, ¿quién gasta mejor, los particulares o el gobierno?

Además del anterior, el gasto del gobierno, en sí mismo, genera costos de oportunidad: lo que el gobierno gasta en X lo deja de gastar en Y. Por ejemplo: lo que el gobierno gasta en satisfacer necesidades lo deja de gastar en la producción de riqueza, o en el apoyo a la producción de riqueza por parte de los particulares, lo cual es éticamente injusto y económicamente ineficaz. Es éticamente injusto porque lo que el gobierno le da a A para satisfacer sus necesidades (por la vía del gasto social) previamente se lo tuvo que haber quitado a B (con el cobro de impuestos con fines redistributivos). Es económicamente ineficaz porque el cobro de impuestos con fines redistributivos y el gasto social, si bien satisfacen algunas necesidades de algunos grupos (¡no todo alcanza para todos, y menos en las cantidades que cada uno quisiera!), no aumenta la producción de bienes y servicios, por lo que no reduce la escasez general, por lo que no eleva el bienestar general. Es por ello que Félix de Jesús afirma que, dada la escasez de recursos, y el costo de oportunidad que su uso genera, el gobierno debe invertir en la producción de riqueza, o en el apoyo a la producción de riqueza de parte de las empresas privadas, no gastar en la satisfacción de necesidades, es decir, el gobierno debe privilegiar la inversión en infraestructura de comunicaciones y transportes sobre el gasto social, gasto social que se destina al consumo de riqueza (siendo la riqueza los bienes y servicios con los que satisfacemos nuestras necesidades), inversión en infraestructura de comunicaciones y transportes que se realiza con el fin de apoyar la producción de riqueza de parte de los particulares, siendo tal inversión parte importante de las inversiones directas, que son los gastos destinados a producir más y/o mejor, y que se realizan en investigación científica y desarrollo tecnológico; en instalaciones, maquinaria y equipo; en infraestructura de comunicaciones y transportes; en educación y capacitación, por mencionar los rubros más importantes.

El problema, a la hora de privilegiar la inversión en infraestructura de comunicaciones y transportes sobre el gasto social, es que el segundo es mucho más visible y vistoso que la primera, lo cual, dada la democracia electoral, que ha degenerado en mercado electorero, resulta más redituable para el político que hoy está en el poder y que mañana pretende estar nuevamente en campaña. Electoralmente, para el típico político, reditúa más redistribuir riqueza (darle a quien le falta) que contribuir a su producción (apoyar las inversiones directas de las empresas privadas por medio de la construcción de infraestructura de comunicaciones y transportes). El problema es que hoy estamos colmados de políticos típicos, especie connatural al mercado electorero, degeneración de la democracia electoral.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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