MARTES, 25 DE OCTUBRE DE 2016
El punto sobre la i
Usted cree que en estos momentos México es...
Un país estable y sin crisis
Un país en bancarrota

Arturo Damm





“Producir dinero es un gran responsabilidad, que debe estar sujeta a reglas claras. De no ser así el resultado será, invariablemente, la inflación.”
Félix de Jesús

Comencemos por lo obvio: necesitamos dinero, que es una herramienta muy eficaz para superar las limitaciones del trueque, para poder realizar más intercambios, para poder elevar nuestro bienestar, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que dispongamos. Dada la división del trabajo, la cantidad de satisfactores a nuestra disposición depende de la cantidad de intercambios que podamos realizar, y para realizar los más posibles es necesario contar con un medio de intercambio, que nos permita superar las limitaciones del trueque. Ese medio de intercambio es el dinero.

Continuemos con lo obvio: si necesitamos dinero necesitamos que alguien lo produzca, producción que, para su productor, representa una enorme ventaja: él produce el medio de intercambio de la riqueza, lo cual puede eximirlo de tener que participar en la producción de la misma, es decir, puede dispensarlo de trabajar, algo que se ha evitado encargándole al Estado, por medio de los bancos centrales, la producción de dinero, poniendo en sus manos una gran responsabilidad.

Necesitamos dinero, alguien tiene que producirlo, y si es un banco central éste debe producirlo con el fin de preservar su poder adquisitivo (que con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, se compre la misma canasta de bienes y servicios), para lo cual debe seguir esta regla: la cantidad de dinero que se intercambia debe aumentar o disminuir según aumente o disminuya la oferta agregada (la producción interna, más las importaciones, menos las exportaciones), con lo cual se logra que la demanda agregada (las compras de las familias, las empresas, el gobierno y los extranjeros) aumente o disminuya según aumentó o disminuyó la oferta, lográndose la estabilidad en el índice de precios, que se usa para medir la inflación.

Si la oferta agregada aumenta 10 por ciento se necesita que la demanda agregada aumente también 10 por ciento para lograr el equilibrio entre las dos y, por ello, para mantener la estabilidad en el índice de precios. Pero para que la demanda agregada aumente 10 por ciento se requiere que la cantidad de dinero que se intercambia en la economía aumente previamente 10 por ciento, para que haya dinero suficiente para poder demandar 10 por ciento más. Los pasos son: aumenta 10 por ciento la oferta agregada; aumenta 10 por ciento la cantidad de dinero que se intercambia; aumenta 10 por ciento la demanda agregada. La consecuencia es: dado que la demanda agregada aumenta lo mismo que la oferta agregada el nivel de precios se mantiene estable y el dinero preserva su poder adquisitivo, objetivo del banco central.

La lógica que subyace a la regla “La cantidad de dinero que se intercambia debe aumentar o disminuir según aumenta o disminuye la oferta agregada” es ésta: el dinero es el medio de intercambio de la riqueza, por lo que, condición indispensable para que su cantidad aumente, es que previamente haya aumentado la cantidad de riqueza, la cantidad de bienes y servicios, que se incluye en la oferta agregada. Violar la regla y aumentar la cantidad de dinero que se intercambia sin que previamente haya habido un aumento en la oferta agregada ocasiona un aumento en la demanda agregada que, por no estar compensado con un aumento en la oferta agregada, genera un alza general de precios, pérdida en el poder adquisitivo del dinero.

¿Cuántos bancos centrales tienen y respetan esta regla, la básica para su buen funcionamiento? El clave está en la cantidad de dinero que se intercambia, no en la tasa de interés.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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