LUNES, 20 DE FEBRERO DE 2017
El punto sobre la i
Usted cree que en estos momentos México es...
Un país estable y sin crisis
Un país en bancarrota

Arturo Damm





“El comercio mundial es cosa de millones de acuerdos libres. No es algo a negociar entre los oligarcas de los Estados.”
Juan Piña

El mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, por el cual ambas partes, comprador y vendedor, salen ganado, ya que cada una valora más lo que recibe que lo que da, siendo el resultado final el bien común: ambas partes (aquí está lo común) ganan (aquí está el bien), todo ello independientemente de la nacionalidad de los participantes, que resulta irrelevante: lo que importa es el intercambio, no la nacionalidad de quienes intercambian.

Libertad (quienes participan en el intercambio lo hacen voluntariamente), cooperación (quienes intercambian contribuyen unos con otros), mayor bienestar para todos los involucrados (cada uno valora más lo que recibe que lo que da), es lo que supone el mercado, sin olvidar que el intercambio es condición necesaria para la división del trabajo (si A y B, el primero productor de manzanas y el segundo de peras, no pudieran intercambiar, de tal manera que A disponga de manzanas y peras, y B de peras y manzanas, la división del trabajo sería contraproducente, y tanto A como B tendrían que dedicarse a producir, cada uno por su lado, manzanas y peras), división del trabajo que eleva la productividad del trabajo, condición necesaria para aumentar la producción de satisfactores, condición necesaria para reducir la escasez y elevar el bienestar de la gente, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que disponga.

Si el resultado del intercambio es un mayor bienestar para todos los involucrados, al margen de la nacionalidad de cada uno, ¿por qué debería intervenir el gobierno, eliminando o limitando esas relaciones de intercambio, lo cual es injusto (se elimina o limita la libertad individual en el caso de una conducta, el intercambio, que no viola ningún derecho) e ineficaz (al prohibir o condicionar el intercambio aumenta la escasez y se reduce el bienestar de la gente)? En el caso del comercio internacional (que nunca es intercambio entre naciones sino entre personas de distinta nacionalidad, nacionalidad que es irrelevante en el caso del comercio), la única respuesta posible es: porque el gobierno quiere proteger al productor nacional de la competencia que las importaciones traen consigo, lo cual es absurdo, ya que la única manera eficaz de incentivar a cualquier productor a volverse más competitivo, y por lo tanto capaz de ofrecer a menor precio, con mayor calidad y con mejor servicio, es la competencia, es decir, la amenaza de que, sin no lo hace, quedará fuera del mercado. En esta amenaza reside la eficacia de la competencia para incentivar la competitividad del oferente, que consiste en su capacidad para, en términos de precios, calidad y servicio, hacerlo mejor que los demás, siendo lo demás su competencia. Todo ello, ¿tiene algo de malo?

El comercio, entre personas de la misma nacionalidad (comercio intranacional) o entre personas de distinta nacionalidad (comercio internacional) es, como lo apunta Piña, cosa de acuerdos libres, no de negociaciones entre quienes detentan el poder político, que es el poder para permitir, prohibir, obligar y castigar, poder que, en manos poco escrupulosas, como por lo general son las de quienes lo detentan, degenera en arbitrario. Con relación al comercio, en cualquiera de sus dos vertientes, intranacional o internacional, lo único que deben hacer quienes detentan el poder político es permitirlo, respetando la libertad de la persona para intercambiar según su conveniencia, lo cual es justo, haciendo posible una mayor oferta de bienes y servicios, que por ello se ofrecerán a menor precio, lo cual es eficaz ya que reduce la escasez, condición necesaria para aumentar el bienestar de la gente, algo que muchos, con poder para eliminar o limitar el comercio, no acaban de entender.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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