MARTES, 7 DE MARZO DE 2017
El punto sobre la i
¿A usted le parece buena idea desperdigar el gobierno?
No
No sé

Arturo Damm





“Las carreras de los políticos son más cortas que las consecuencias de sus acciones.”
Michael Novak

Lo dicho por Novak ocasiona, entre los políticos, lo que se conoce como riesgo moral o moral hazard, que es, en palabras de Krugman y Robin, “un concepto económico que describe aquellas situaciones en las que un individuo tiene información privada acerca de las consecuencias de sus propias acciones y sin embargo son otras personas las que soportan las consecuencias de los riesgos asumidos. El riesgo moral nos informa cómo los individuos asumen en sus decisiones mayores riesgos cuando las posibles consecuencias negativas de sus actos no son asumidas por ellos, sino por un tercero”, riesgo moral que puede ocasionar conductas imprudentes, como sucede muchas veces con los políticos, riesgo moral que, sobre todo en el caso de los políticos, dada la gravedad, extensión y profundidad de las consecuencias de sus acciones, sobre todo cuando son imprudentes, debe eliminarse. Para ello se requiere un nuevo marco institucional que limite los poderes de los gobernantes, marco institucional que deberá ser obra de los mismos gobernantes, quienes han demostrado no estar dispuestos a limitarse a sí mismos, sino a todo lo contrario: lo que hemos visto ha sido la expansión del quehacer gubernamental, mismo que ha alcanzado dimensiones claramente incompatibles con el respeto a los derechos de las personas, comenzando por la libertad individual y la propiedad privada, derechos que los gobiernos violan, sin que los gobernantes consideren que sus conductas, concretadas en políticas públicas de todo tipo, sobre todo redistributivas del ingreso, impliquen dichas violaciones, y sin que los ciudadanos estén conscientes de dichas violaciones, lo cual favorece esas conductas abusivas de parte de los gobernantes, muchas de ellas avaladas por leyes, lo cual las hace legales pero no por ello necesariamente justas. La ley no hace a la justicia.

Un ejemplo del riesgo moral al que están expuestos los gobernantes lo tenemos en el campo del endeudamiento gubernamental, en el cual los gobernantes han sido particularmente imprudentes, por decir lo menos, y han sido imprudentes porque, como señala Novak, las consecuencias de sus acciones duran más que su estadía en el poder: cualquier gobernante que pide prestado lo hace siempre a un plazo mayor del que le resta en el poder, de tal manera que será otro quien tendrá que liquidar esas deudas. Cualquier gobierno tiene que pagar las deudas de gobiernos anteriores, pero nunca las suyas, lo cual genera conductas imprudentes: si yo no voy a tener que pagar, ¿que incentivos existen para que, en materia de deuda, me comporte responsablemente? Más allá de las restricciones morales, mismas que en los políticos son débiles, ninguna. ¿Cómo corregir este defecto? Con un nuevo marco institucional que circunscriba, a los límites que aconseja la prudencia en asunto tan delicado, el endeudamiento gubernamental.

¿Cuál es el principal problema a resolver para lograr ese nuevo marco institucional? Que quienes deben crearlo no tienen ningún incentivo para crearlo, y no lo tienen, de entrada, por lo que señala Novak: las carreras de los políticos son más cortas que las consecuencias de sus acciones, mismas que aquellos no enfrentarán, lo que provoca riesgos morales, mismos que en el quehacer gubernamental no deberían existir. Sin embargo existen, y el caso del endeudamiento del gobierno es un buen ejemplo de ello: se contrae deuda que el contrayente no tendrá que pagar, sin olvidar que, ¡al final de cuentas!, allí están los contribuyentes para obligarlos a pagar, tal y como se les obliga a pagar por cualquier capricho de gasto del gobierno, lo cual viola el derecho a la propiedad privada y, dado que la propiedad es la condición de posibilidad del ejercicio de la libertad, también viola la libertad individual.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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