MARTES, 9 DE MAYO DE 2017
El punto sobre la i
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No
No sé

Arturo Damm





“Ningún aumento en la cantidad de dinero hace, ni puede hacer, más rica una economía, sólo es inflacionista.”
Thorsten Polleit

La primera parta de la frase de Polleit es verdad: ningún aumento en la cantidad de dinero hace, ni puede hacer, más rica una economía, y ello por la sencilla razón de que el dinero no es riqueza, sino el medio de intercambio de la riqueza, que consiste en los bienes y servicios con los que satisfacemos nuestras necesidades, gustos y deseos, bienes y servicios que deben ser producidos, ofrecidos y vendidos, todo lo cual supone inversiones directas, que son los gastos que los empresarios destinan a la producción y oferta de satisfactores.

El ejemplo más claro para entender por qué el dinero no es riqueza, sino el medio de intercambio de la misma (razón por la cual sin riqueza el dinero no tiene absolutamente ninguna utilidad), es el de Robinson Crusoe, náufrago en su isla, con 100 mil millones de dólares. En tales condiciones Robinson Crusoe ¡se muere de hambre! ¿Pero cómo se va a morir de hambre si tiene a su disposición cien mil millones de dólares? Sí, pero no cuenta con un McDonald’s donde comprar un McTrío, y así poder comer y beber. Traspasamos a Robinson Crusoe, con todo y sus 100 mil millones de dólares a Manhattan, y se convierte en el hombre más rico del mundo (al momento de escribir estas líneas el hombre más rico del mundo, según la lista de Forbes, es Bill Gates, con una fortuna de 83.9 mil millones de dólares), pero no por los 100 mil millones de dólares, sino por la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que, con esa cantidad de dinero, puedes disponer estando en Manhattan (el nivel de bienestar de la gente depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios a su disposición).

Si la cantidad de dinero a disposición de Robinson Crusoe, náufrago en su isla, se quintuplica, de tal manera que ahora ya cuenta con 500 mil millones de dólares, ¿se volvió más rico? No, porque una cosa es contar con más medio de intercambio de la riqueza (más dinero) y otra muy distinta contar con más riqueza (más satisfactores: más bienes y más servicios). Sin la riqueza el dinero pierde toda utilidad. ¿De qué le sirven a Robinson Crusoe, náufrago en su isla, los 500 mil millones de dólares? De nada. ¿Para qué le sirven a Robinson Crusoe, ya ubicado en Manhattan, los 500 mil millones de dólares? Para mucho, pudiendo llegar a ser la persona con mayor bienestar en el mundo.

La segunda parta de la frase de Polleit también es verdad: ningún aumento en la cantidad de dinero hace, ni puede hacer, más rica una economía, sólo es inflacionista. Supongamos que, por arte de magia, en un país se multiplica la cantidad de dinero, de la noche a la mañana, por 10. Esa multiplicación del dinero se va a traducir, dado que ahora la gente cuenta con más dinero, y dado que tiene necesidades, gustos y deseos insatisfechos, en un aumento en la demanda por bienes y servicios. Si su oferta no se multiplica por 10 de la noche a la mañana (y recordemos que para aumentar la oferta hay que aumentar la producción, y que para aumentar la producción hay que aumentar las inversiones directas, todo lo cual lleva tiempo, y en algunos casos mucho tiempo), el único resultado posible es el aumento en los precios: si ante el crecimiento en la demanda, que genera escasez, los mercados no pueden ajustarse vía aumentos en la oferta, lo harán vía incrementos en los precios, tal y como ha sucedido cada vez que se abusa de la producción de dinero, cada vez que su cantidad aumenta más de lo que previamente aumentó la oferta de bienes y servicios, es decir, la oferta de riqueza.

Hoy, pese a las conclusiones de la teoría, y en contra de las enseñanzas de la historia, no faltan quienes proponen a la producción de dinero como el medio para salir de la pobreza.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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