LUNES, 22 DE MAYO DE 2017
El punto sobre la i
¿A usted le parece buena idea desperdigar el gobierno?
No
No sé

Arturo Damm





“La única manera verdaderamente funcional de acabar con el problema de la inmigración ilegal y de los tráficos mafiosos es legalizando las drogas y abriendo las fronteras de par en par.”
Mario Vargas Llosa

¿Cuál es el origen del tráfico ilegal de personas entre países y del comercio ilegal de drogas? La respuesta está en la palabra ilegal, que quiere decir contrario a la ley, de tal manera que el tráfico ilegal de personas entre países supone, a manera de condición necesaria, una ley que prohíbe tales tráficos, ley que las personas violan, de la misma manera que el comercio ilegal de drogas supone, también a manera de condición necesaria, una ley que prohíbe la oferta y la demanda de dogas, ley que las personas involucradas en tal comercio violan. Quienes, habiendo una ley que lo prohíbe, cruzan la frontera entre dos países, actúan de manera ilegal, de la misma manera que quienes, habiendo leyes que lo impide, compran y venden drogas, proceden ilegalmente.

¿Es justo que el gobierno, por medio de leyes, prohíba el libre tránsito de personas entre países y la libre compra venta de drogas? Tales prohibiciones, leyes de por medio, son legales. ¿Son justas? No todo lo legal es justo: no es el legislador, encargado de redactar y promulgar la ley, quien define lo que es justo o no. Las acciones, por su propia naturaleza, son justas o injustas, independientemente de lo que la ley prescriba. Son justas las acciones que respetan los derechos de los demás, e injustas las que los violan. Solamente estas últimas debe prohibirse y sancionarse por ley. ¿Qué derecho, de quién, viola la persona que cruza la frontera entre dos países? ¿Qué derecho, de quién, viola quien consume drogas?

Consumir drogas es una conducta éticamente cuestionable, pero no implica la violación de derechos, por más que cause daño moral a terceros, mismo que no hay que confundir con violación de derechos. El hijo drogadicto les causa un daño moral a sus padres, pero no les viola ningún derecho. Los padres, ¿tienen el derecho de que sus hijos no se droguen? No: tienen el interés pero no el derecho, interés (éste y cualquier otro), que no debe ser defendido con una ley.

Ir a un país extranjero, con la intención de vivir y trabajar en él, puede generar competencia laboral a los nativos de ese país, quienes tienen el interés de que no lleguen esos inmigrantes, cuya llegada puede presionar los salarios a la baja, interés que no hay que confundir con derecho, interés que tampoco debe ser defendido por medio de una ley.

Cuando se redactan y promulgan leyes, no con la intención de reconocer, definir y garantizar derechos, sino con el fin de defender intereses (leyes antimigrantes), o con el objetivo de evitar que uno se dañe a sí mismo (leyes contra el consumo de drogas), se violan derechos y se ocasionan mayores problemas de los que originalmente se pretendían solucionar, suponiendo que eso que originalmente se pretendía solucionar realmente haya sido un problema que reclamaba, para su solución, la intervención del gobierno.

La causa de la migración ilegal, y del comercio ilegal de drogas, no es ni la migración ni el comercio, sino una ley injusta, que no reconoce planamente, no define puntudamente, y no garantiza jurídicamente, los derechos de las personas a la libertad individual y a la propiedad privada. La solución a todos los problemas que ello genera está, como lo señala Vargas Llosa, en legalizar tanto la migración como el comercio y consumo de drogas. No es una posible solución, es la única solución posible, la única justa (respeta lo derechos de la persona) y eficaz (elimina la dimensión criminal del tráfico de personas y de drogas).

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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