LUNES, 19 DE JUNIO DE 2017
El punto sobre la i
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Arturo Damm





“Atacar el libre mercado no es estar en contra de un grupo de capitalistas, sino de la libre voluntad individual de millones de personas.”
Club de los Viernes

Comienzo definiendo tres términos: mercado; economía de mercado en el sentido literal del término; economía de mercado en el sentido institucional del término.

El mercado es la relación de intercambio entre un vendedor (que previamente tuvo que haber sido, él u otro agente económico, productor y oferente) y un comprador (que previamente tuvo que haber sido demandante para, posteriormente, él u otro agente económico, ser consumidor).

La economía de mercado, en el sentido literal del término, es aquella en la cual el intercambio entre vendedores y compradores es la actividad económica central, en torno a la cual giran todas las demás, desde la producción hasta el consumo. En las economías de mercado, en el sentido literal del término, se produce y ofrece para vender, y se demanda y compra para consumir.

La economía de mercado, en el sentido institucional del término, es la economía de mercado, en el sentido literal del término, más el marco institucional (reglas del juego, tanto formales como informales), mediante el cual se reconocen plenamente, se definen puntualmente, y se garantizan jurídicamente, los derechos de los agentes económicos a la libertad individual y a la propiedad privada. Libertad individual para: trabajar, emprender, invertir, producir, distribuir, ofrecer, vender, exportar, importar, demandar, comprar, consumir y ahorrar. Propiedad privada sobre: los medios de producción, el producto del trabajo y el patrimonio.

Para que la economía de mercado, en el sentido literal del término, dé los mejores resultados posibles, en términos de producción, empleo e ingresos, se requiere que también lo sea en sentido institucional, lo cual quiere decir que no cualquier marco institucional, tanto desde la perspectiva de las reglas formales (normas jurídicas), como desde el punto de vista de las informales (costumbres), sirve para lograr esos resultados.

¿A qué se oponen quienes se oponen a la economía de mercado? ¿Al mercado, es decir, al intercambio voluntario de bienes y servicios? ¿Ello es injusto o ineficaz, razones para oponerse? ¿A la economía de mercado en el sentido literal del término, es decir, al hecho de que se produzca para vender y se compre para consumir? ¿Ello es injusto o ineficaz, motivos para estar en contra? ¿A la economía de mercado en el sentido institucional del término, es decir, al reconocimiento pleno, definición puntual y garantía jurídica de los derechos de los agentes económicos? ¿Ello es injusto o ineficaz, causas para afrontarla?

¿Qué implicaría hacer realidad la oposición al mercado? Prohibir los intercambios, y por lo tanto la economía de mercado, en cualquiera de sus dos sentidos, el literal y el institucional. ¿Sería justo? No, porque ello violaría los derechos de los agentes económicos a la libertad individual y a la propiedad privada. ¿Sería eficaz? No, porque ello supondría, desde el momento en el cual al prohibir el mercado se inhibe la división del trabajo, establecer la autarquía, con la consecuencia inevitable: la brutal contracción en la producción de bienes y servicios, y su impacto sobre el bienestar de la gente, que depende de la cantidad, la calidad y la variedad de los bienes y servicios de los que pueda disponer. Si cada uno debe producir todos sus satisfactores, ¿qué cantidad, calidad y variedad de bienes y servicios seremos capaces de lograr?

Oponerse al mercado y/o a la economía de mercado, en cualquiera de sus dos sentidos, ¿es lo justo? ¿Es lo eficaz? No.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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