LUNES, 2 DE OCTUBRE DE 2017
El punto sobre la i
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No
No sé

Arturo Damm





“La libertad no es otra cosa que aquello que la sociedad tiene derecho de hacer y el Estado no tiene derecho de impedir.”
Benjamín Constant

De acuerdo con Constant: la libertad es aquello que la persona (mejor hablar de la persona que de la sociedad) tiene derecho a hacer, y por lo tanto nadie, comenzando por el gobierno (mejor hablar del gobierno que del Estado), tiene el derecho de prohibírselo. De acuerdo, pero la pregunta ha sido, y sigue siendo, ¿qué es aquello que la persona puede hacer (poder hacer), sin que alguien se lo deba prohibir (deber prohibir)?, pregunta que nos lleva a esta otra: ¿hay una manera objetiva de responderla? ¿Hay una repuesta que satisface a todos los que se preguntan?

Para proponer una respuesta a la primera pregunta (¿qué es aquello que la persona puede hacer sin que alguien se lo deba prohibir?), repasemos cuáles son, en esencia, las posibilidades de la acción humana: 1) hacerse uno el bien; 2) hacerle uno el bien los demás; 3) hacerse uno daño; 4) hacerle uno daño a los demás. Listadas las cuatro posibilidades preguntemos: 1) ¿se le debe prohibir a la persona hacerse el bien?; 2) ¿se le debe prohibir a la persona hacerle el bien a los demás?; 3) ¿se le debe prohibir a la persona hacerse daño?; 4) ¿se le debe prohibir a la persona dañar a los demás?

Con relación a las dos primeras preguntas (¿se le debe prohibir a la persona hacerse el bien? y ¿se le debe prohibir a la persona hacerle el bien a los demás?) las respuestas claramente son negativas, ¡un rotundo no!, dado que se trata, en cualquiera de los dos casos, de hacer el bien. Nadie, en su sano juicio, lo prohibiría.

La duda surge con relación a la tercera pregunta (¿se le debe prohibir a la persona hacerse daño?), existiendo tres posibles respuestas. Primera: no, en ningún caso. Segundo: sí, en cualquier caso. Tercera: depende del caso (de la gravedad del daño causado y/o de las posibles consecuencias que, sobre terceros, tenga la conducta de una persona que se daña a sí misma). Por lo general la respuesta más aceptada es la tercera, y pongo dos ejemplos. Primero: a la persona no se le prohíbe dañarse a sí misma fumando tabaco, pero sí se le prohíbe si en vez de tabaco de trata de mariguana, por considerarse que el daño es mayor. Segundo: a la persona sí se le prohíbe fumar mariguana porque, dado que su consumo altera el estado de conciencia, la persona drogada puede actuar de tal manera que dañe a otra.

Con relación a la cuarta pregunta (¿se le debe prohibir a la persona dañar a los demás?), parece ser que no hay duda, y que a la persona sí se le debe prohibir dañar a los demás, y que alguien tiene el derecho, ¡y hasta la obligación!, de imponer esa prohibición, momento de preguntar, ¿independientemente del tipo de daño del que se trate?, porque no es lo mismo un daño moral que la violación de un derecho, violación de un derecho que siempre es un delito, daño moral que no necesariamente lo es.

Mi respuesta es que a la persona se le debe prohibir, solamente, violar los derechos de los demás (matar: violar el derecho a la vida; secuestrar: violar el derecho a la libertad; robar: violar el derecho a la propiedad; incumplir contratos: violar el derecho contractual), respetando su libertad para dañar moralmente a alguien más, para dañarse a sí misma y, ¡obviamente!, para hacerle el bien a los demás y para hacérselo a sí misma.

Por último señalar que la frase de Constant puede, y debe, parafrasearse de esta manera: La libertad no es otra cosa que aquello que la persona tiene derecho de no hacer y el gobierno no tiene derecho de exigir.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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